Vholgado 80x111 copia original

De todo un poco…

Vidal Holgado

De IKEA

Los trabajadores de IKEA hacen un llamamiento a sus clientes para que no vayan a comprar los domingos, que mal tienen que estar las cosas para que se atrevan a hacer semejante petición, ¿Cómo los empleados pueden ir en contra de los intereses de la empresa que les da trabajo?


Deberían tener un poco de cuidado con lo que piden, no sea que se lo vayan a dar, y los clientes dejen de ir a comprar los domingos y de paso también de lunes a sábado, con lo cual acabarían abandonando el colectivo de privilegiados que todavía tienen un puesto de trabajo en este país.


Dicho lo anterior, lo cierto es que lo que dicen en la nota es para que se te caiga el alma a los pies, manda narices que les aumenten la jornada laboral, les hagan trabajar los domingos y encima que les bajen el sueldo hasta el punto de que se ven obligados a acudir a los comedores sociales y a Caritas para poder alimentar a sus familias, ya solo les falta que les manden directamente al paro por rendir poco, o que les parta un rayo, ¿serán unos exagerados o será que está llegando la hora en que un trabajador no reciba salario suficiente ni para cubrir sus necesidades más básicas?.


No creo que esto suceda solamente porque estos de IKEA, y todos sus congéneres de la gran distribución, sean malos, malísimos, de lo peor, que también, por lo menos algo malos si que son. La realidad es que saben y pueden aprovecharse de un sistema establecido basado en una economía de escala que tiene como premisa que el crecimiento en economía es infinito, pero eso no es cierto y cuando el gigante sobrepasa el peso que pueden soportar sus pies de barro el batacazo es tremendo, ejemplos de empresas que se la han pegado tenemos a mansalva, e incluso de sectores económicos enteritos que todos conocemos y que entre todos ahora tenemos que pagar. Una máxima dice que todo lo que sube acabará bajando, pero lo peor es cuando no baja sino que cae o se derrumba con estrépito.


Quizá si dedicáramos más tiempo de nuestro ocio a leer, visitar algún museo, ir al cine o al teatro, a tomarnos una cañita en una terraza y charlar con los amigos, ir a la tienda de la esquina y además de comprar charlar un ratito con nuestro vecino tendero, en lugar de consumirlo pasando la tarde en alguno de estos monstruos más grandes que catedrales, alguno parece el Capitolio, y de paso comprar lo que necesitamos, o mejor dicho, sobre todo lo que no necesitamos, nos iría bastante mejor a todos.


Y no culpemos de todo lo que nos sucede a los IKEAS y semejantes, nosotros tenemos también nuestra parte de culpa, nos dejamos dirigir por ellos, que solo piensan en sus intereses por encima de todo, seamos un poco listos, no nos dejemos engañar, los buenos precios que nos ofrecen, aparte de que no sean tan buenos si lo que nos venden vale menos de lo que pagamos, los consiguen fundamentalmente estrujando a sus proveedores y explotando a sus trabajadores, que en muchos casos, directa o indirectamente, somos nosotros mismos, o a esos desgraciados que salen en las noticias de derrumbes en Bangladesh y a los que acabaremos igualados si este sistema sigue funcionando como lo está haciendo.


No se trata solo de hablar y de protestar, sino también de aportar cada uno nuestro granito de arena, individualmente aunque poco, algo podemos hacer, no comprando en la casa de estos abusones y no votando a políticos corruptos que les dan facilidades y les hacen el juego porque a ellos les va bien recibiendo donativos. Un grano no hace granero, pero ayuda y quién sabe si el vecino acabará también convenciéndose y actuando en consecuencia, y de esta forma entre todos consigamos cambiar la situación, el mundo no lo vamos a cambiar tan rápido, pero algo contribuiremos cambiando nuestra querida España, confiemos en que las próximas elecciones nos deparen alguna sorpresa para bien.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: