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De todo un poco…

Vidal Holgado

Ahora de rumanos

La semana pasada hablábamos de gitanos y ahora tenemos que hacerlo de rumanos, me importa un bledo si alguien piensa que me comporto como un racista o un xenófobo, e incluso que digan que lo soy, yo tengo muy claro que no es así y que solamente me limito a constatar, que por las razones que sea, estadísticamente está demostrado que hay una serie de gente que no se comporta correctamente, y también digo que deben ser los pertenecientes a un grupo étnico los primeros interesados en repudiar a quienes pertenecen a ese grupo y no se portan bien, por el daño que hacen al conjunto, y el resto de los ciudadanos deben tratarlos como individuos y no cometer la injusticia de la generalización.

 

Y dicho lo anterior, ahora toca hablar de rumanos, la guardia civil, la policía y la policía municipal han detenido a una banda de rumanos que hace aproximadamente un mes dejaron a media Moraña sin teléfono por el método de apropiarse de kilómetros de cable para venderlos a peso, y como siempre, resulta que algunos de ellos llevan más de treinta detenciones, entonces, ¿Qué es lo que pasa?, los cuerpos policiales los detienen y los jueces los sueltan, ¿es culpa de los jueces?, parece ser que no, que el juez se limita a aplicar la ley.

 

A que esperan los legisladores para cambiar unas leyes tan favorables para los delincuentes, supongo que será cuestión de voluntad y de trabajo, no es lo mismo robar 400 euros una vez que robar 200 cien veces, o hurtar, que parece ser es como se define, de tal forma que la pena es insignificante, las cantidades deberían ir sumándose y como consecuencia aumentando la pena, ya está bien de aguantar gentuza que vive de robar carteras y la pena impuesta sea prohibirles el acceso a su territorio de faena, vamos que casi se le están quitando derechos y algún día hasta nos exigirán indemnización por el daño causado.

 

Si los delitos se castigaran de verdad, y a esta gente no con cárcel, sino directamente enviándoles a su país, quizá si les juzgan allí y acaban en una de sus cárceles, se evitaría que llamen a sus amigos invitándoles a venir a España, diciéndoles que esto es jauja, que aquí se puede robar y si la policía te detiene el juez te suelta al día siguiente, y en el peor de los casos si te toca cumplir unos meses de prisión, las cárceles españolas son mejores residencias que los hoteles de cuatro estrellas de su país, así que el efecto llamada no tiene parangón.

 

Como la situación es de años, supongo que no se va a solucionar ni aunque vengan elecciones, pero yo estoy con Cristina Cifuentes, todo aquel extranjero que viva en España de la delincuencia, se legisla para poder deportarle por vía de urgencia con la prohibición de volver jamás, anda que en otros países que todos conocemos y que no pueden ser tachados de no demócratas iban a consentir esto aplicando los mismos paños calientes.

 

Esto se lo tenemos que agradecer sobre todo al Sr. Caldera, que con su política de brazos abiertos a todo el que quería entrar nos llenó el país de indeseables y de gente que, como ahora no tienen trabajo, tienen que robar, y lo peor es que algunos no se conforman con robar para comer o satisfacer su necesidades básicas, sino para llevar un tren de vida de maharajá a costa de los tontos españoles.

 

A cuántos niños se podría alimentar y por cuanto tiempo de esos 1.500.000 estimados en estado de desnutrición en España, que ya manda narices y creíamos que esto solo podía pasar en Argentina o Venezuela, con el coste del dispositivo empleado para la detención de estos fulanos, un ejército de policías y guardias civiles hasta con helicópteros, porque estos elementos están muy bien organizados, menudos estrategas, habría que juzgarlos no por ladrones sino por ser una organización criminal con categoría de inteligencia militar y por el grave peligro social que entrañan.

 

Esperemos que el trabajo y el gasto de la operación sirva para algo, que los medios de comunicación nos mantengan informados del desarrollo de los acontecimientos, si hay más detenciones, de las penas impuestas a los detenidos, y del grado de cumplimiento de las mismas, que se avance en el control de estas situaciones aunque solo sea por el interés de nuestros políticos en ganar algún voto.

Comentarios

jose vicente 13/11/2014 15:30 #1
Estoy bastante de acuerdo en lo que comentas en el artículo, excepto en una cosa. Igual se lo tienes que agradecer (se lo tenemos), a los que no los echan, el sr. Rajoy quizá?

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