Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

Propósito de enmienda

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Un detractor de ‘eso’, a la vez que fiel seguidor de la televisión, se confiesa con el cura de su pueblo, que es septuagenario, irónico, refranero y amante de las citas célebres, y lo que las mujeres que acuden a misa de doce califican de ‘más bueno que el pan’.

Cura: “Ave María Purísima”.

 

Detractor: “Sin pecado concebida. Padre, he pecado. He pecado por partida triple… Bueno, en realidad, ha sido de cuatro maneras”.

 

C.: “¿Y cómo se puede hacer eso Hijo?”.

 

D.: “Pues, como lo hace Raquel Mosquera cuando se tira a la piscina: a lo grande. De pensamiento, palabra, obra y omisión”.

 

C.: “Ya será menos…”.

 

D.: “No Padre, esta vez se equivoca. Hace un año me confesé de lo mismo, no con usted sino con su becario, hice propósito de enmienda y volví a pecar. Y este año este cocido tiene la misma pinta”.

 

C.: “Como dijo Juan Pablo II, es posible que, aún en la lealtad del propósito de no volver a pecar, la experiencia del pasado y la conciencia de la debilidad actual susciten el temor de nuevas caídas; pero eso no va en contra de la autenticidad del propósito, cuando a ese temor va unida la voluntad, apoyada por la oración, de hacer lo que es posible para evitar la culpa”.

 

D.: “Ahí le ha dado Padre. ¡Si es que fallo en la voluntad! ¡Y en lo de la autenticidad! Para mí ‘eso’ no es más que un teatro en el que los actores son todos los ciudadanos que durante el resto del año no pisan una iglesia ni se preocupan del prójimo, y a la tele la veo como un sedante. Ya sé que apenas selecciono los programas —el zapping es mi fuerte como a usted la castidad—, pero me siento un total desgraciado cuando estoy privado de ella a causa de ‘eso’, como ahora mismo estando con usted”.

 

C.: “No seas insolente Hijo, que te castigo rezando dos veces seguidas el rosario”.

 

D.: “No Padre, si no es por usted, ni por estar en este confesionario ni nada que se le parezca. Si es que yo disfruto más viendo a Víctor Sandoval confesarse con María Teresa Campos en ‘Sálvame’ o viendo el programa 1.000 de ‘El Hormiguero’ que con ‘eso’…

 

C.: “¿Qué con qué Hijo?”.

 

D.: “¡¡Con tragarme todas las procesiones de Semana Santa!! Como mi padre, mi madre —¡fíjese, que hasta la pobre pide permiso para abandonar el sanatorio durante estos días!—, mis hermanos, mis amigos, mis vecinos, los amigos de mis vecinos, los vecinos de mis amigos. Durante toda esta semana no hacen otra cosa. Ya sé que esta cruz es sólo una vez al año pero usted no se imagina cuánto pesa para mí, casi tanto o más que la que llevó Cristo camino del Calvario. Pero, por otro lado, también me siento culpable por volverle la cara a nuestros pasos semanasanteros, al de Nuestra Madre de las Angustias, al de Jesús en su Tercera Caída… Y al de La Santa Cena. Y al de La Soledad… Ya no digo de verlos a pie de calle, sino ni siquiera puedo mirarlos en las continuas repeticiones que salen por la tele, que bastante ‘marea’ con ellos”.

 

C.: “A quien nueve meses estuvo en la barriga de una loca, algo le toca”.

 

D.: “¿Cómo dice Padre?”.

 

C.: “Que a ver si te he entendido bien. ¿Me estás diciendo Hijo que te sientes incapaz de ver una sola procesión y que el hecho de que la tele se vuelque con la cobertura de este acontecimiento cristiano te produce malestar ya que ves todo ello como una parafernalia de los humanos? ¿Y lo ves así porque piensas que sólo se preocupan de reencontrarse con Cristo durante la Semana Santa mientras que el resto del año lo tienen más abandonado que los bancos tienen ahora a los chipriotas?

 

D.: “Más o menos Padre. Usted sí que sabe. Pero tampoco quiero ser un desagradecido con ese hombre que dio la vida por nosotros. Yo soy religioso pero a mi manera, no necesito que nadie me imponga una intensa actividad litúrgica durante estos días. Lo intenté el año pasado, cuando me aleccionó su becario, pero fracasé”.

 

C.: “No sufras por ello. Hay que ir poco a poco Hijo, como nuestro Rey cada vez que es operado nuevamente de alguna parte de su anatomía. ¿Y si este año, en vez de obligarte a ver procesiones, pruebas con las series que se van a estrenar sobre la vida de Cristo? ‘La Biblia’ esta misma noche o ‘María de Nazaret’ este viernes pueden ser un buen comienzo. Después ya llegarán otras.  ‘Jesús’ y hasta te atreverás con ‘La Pasión de Cristo’”.

 

D.: “Pues no lo había pensado. Pero, ahora que lo dice, puede que sea buena idea. Nunca las sobredosis fueron buenas, ni siquiera las del dinero que a más de uno en nuestro país lo tienen con insomnio, ¿verdad? Son mejores las dosis pequeñas, las que caben en…sobres, al estilo Bárcenas para que apenas se noten, ¿no?”.

 

C.: “¡Así es Hijo, así es! (Ayúdeme Señor, que buen trabajo me va a dar este feligrés). Y si esto es todo, te absuelvo ya de tus pecados que los otros parroquianos me llaman. Y es que no puede el cura a la par, decir misa y confesar”.

 

D.: “Claro, claro. Vaya usted a su oficio Padre que yo tengo que trabajar mi propósito de enmienda”.

 

C.: “Entonces yo te absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

 

D.: “Amén”.

 

Twitter: @VeronicaFdezGo

Comentarios

marquspaz 25/03/2013 16:14 #1
buen ejemplo de que en pocas palabras se puede decir tanto y en la mejor ocasión. Felicidades buen trabajo

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