Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

La subasta de la dignidad

Lucia detail

Hoy vendería su dignidad hasta el mismísimo Diablo por un puñado de euros. Cuando se dice un puñado, se dice por un sinfín de sobres o hasta por una ingente deuda con la Agencia Tributaria. Vamos, lo que viene siendo por deberle una buena pasta a Hacienda. Si lo ha hecho la ganadora del Premio Planeta 2004, creo que todos tenemos permiso para hacerlo. Eso sí, si te lo estás pensando, en este punto te doy un consejo: “Nunca muerdas la mano de quien te da de comer”. Por si las moscas. Soltar que sabes que vas a un programa basura y sensacionalista no creo que haga cosquillas al destinatario. ¡Con lo coherente que parecías Lucía!

Dicen que la dignidad se pierde cuando sientes que moralmente estás haciendo todo lo contrario a lo que crees que sería correcto. Antes de entrar en el ‘Campamento de Verano’, el último reality show de famosillos de Telecinco, te aseguraste de dejar bien escrito que no estás particularmente contenta con la decisión que has tomado y que confías en no hacer excesivamente el ridículo, así como en ser capaz de controlar tu proverbial mal genio vasco para que media España no te viera pegando gritos en pleno síndrome premenstrual. Ante esto, sólo me queda decir… ¡Qué mala es la crisis!

 

Pero también tengo que decir que bien por ti porque has tenido un par para reconocer que lo que te mueve en estos momentos de tu vida es el dinero, que lo que te pagan por semana por convivir con personajes que, a buen seguro, detestarías en tu círculo de amistades, supera lo que puedes obtener por escribir un libro que te va a llevar varios años o, en el mejor de los casos, varios meses para que luego pase sin pena ni gloria entre los más ilustrados. ¡Ay, si es que Hacienda nos pone a todos en nuestro sitio!

 

Otros no han sido tan sinceros. Mismamente nuestro presidente del Gobierno. Que nos vendió un producto en 2011 que no podemos devolver hasta 2015, como comentó Risto Mejide el pasado sábado en el Gran Debate y, además, un producto que nos ha permitido descubrir que no se lo creía ni él mismo. Como tampoco se creía su inexistente relación con Bárcenas, otro que también ha dejado caducar su dignidad. ¡Cuánta dignidad desperdiciada!

 

Ante este panorama, propongo que se realice una subasta. En Ebay, en el mercadillo de Móstoles, en el de Canovelles. O donde mejor os pille de camino. Una subasta en la que se venda y se compre dignidad. En este caso, presagio que los vendedores y los compradores serían muchos. ¡Qué tiemblen los anticuarios! Pagaría por ver comprar a un político la dignidad de un mendigo. ¿Os imagináis a Mario Conde pujando por comprar la dignidad de tu pescadero de barrio? ¿A Carlos Fabra peleándose con Jaume Matas por hacerse con la dignidad de tu madre? ¿O a Urdangarin vendiendo la poca dignidad que le queda a cambio de que su nombre no se hubiera visto nunca envuelto en casos de corruptelas?

 

Esta idea me tiene en un sinvivir. Mi particular vía crucis como Lucía Etxebarria tiene el suyo. Espero que alguien la medite, la mastique y le dé forma porque no podemos dejar que la dignidad ‘Marca España’ se pierda y escape de nuestras fronteras, como ya lo está haciendo el talento. La dignidad la tenemos que trabajar porque si no lo único que vamos a ver en un futuro serán individuos que justifiquen sus polémicas acciones en una carta con una arrogancia casi ofensiva y con un pesado cheque bajo el brazo.

Twitter: @VeronicaFdezGo

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