Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

El perdón oportunista del Rey

El Rey Don Juan Carlos ha pedido disculpas. €œLo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir€. Éstas son las 11 palabras que más hemos escuchado los españoles la pasada semana por televisión. No ha habido informativo, tertulia o programa especial que no las haya analizado. Hay quien las ha calificado de un acto de humildad que engrandece al monarca y las considera necesarias dado la crisis institucional que está sufriendo la corona española. Yo tan sólo las considero oportunistas.

En plena semana negra de la economía nacional a nuestro Rey no se le ocurre otra cosa que realizar un inoportuno viaje que, junto al secretismo y la crueldad de cazar elefantes, han agotado no sólo mi paciencia sino la de muchos españoles, que ya estábamos indignados con el caso Urdangarin. Y tras esta metedura de pata a su Majestad no se lo ocurre otra cosa que decir que lo siente mucho.

ÂżPero qué es lo que siente? ÂżQue todos sepamos que caza elefantes, que no informa al Gobierno de dónde está o que se deja invitar por un sirio saudí? Y, por si no tuviéramos ya dudas, añade que se ha equivocado. ÂżEn cazar elefantes €“por muchos que haya en Botsuana-, en irse con sus amigotes de cacería o en qué? Si no nos dice claramente qué es lo que siente y en qué se ha equivocado, Âżcómo vamos a saber que tal cosa no volverá a ocurrir?

En fin, que por lo menos con esta disculpa ha conseguido lo que buscaba: tener otra vez a la prensa de su parte. Una prensa que en los últimos meses le está dando más que un quebradero de cabeza. Primero con el juicio a su yerno, del que se hablaba que era el yerno ideal pero que al final le ha salido rana, y más recientemente con el accidente de su nieto Froilán al dispararse en el pie con un arma prohibida para su edad. Y por si fuera poco su rotura de cadera al caerse de un elefante en el safari en el que participaba. Vamos, que la Reina tiene que estar que echa humo€Ś

Y a estas alturas está claro que se trata de mucho más que de una fractura de cadera. Se ha roto el tabú que rodeaba a la Casa Real y se ha abierto una gran brecha entre el monarca y el pueblo español. No sé si es porque no me gusta que me regalen los oídos o porque detesto que me tomen el pelo pero, pese al rostro compungido del Rey a la salida del hospital, no me termino de creer su perdón, aunque no por ello pienso que deba dejar paso al Príncipe Felipe porque esté €œdeteriorando€ la institución, como he escuchado decir la semana pasada a alguna comentarista.

Puede que porque no sea de las que doy mi brazo a torcer a la primera de cambio ni me conforme a priori con un escueto perdón, ejemplar e histórico eso sí, pero no comparto la actitud de los que le pedían explicaciones a su Majestad por su aventura africana y, al mismo tiempo, estaban deseosos porque fingiera que se las daba, olvidándose rápidamente de lo sucedido. Yo necesito mi tiempo: primero para ver cuál es el comportamiento del Rey en lo sucesivo y segundo para tragarme mis palabras.

De lo que sí me puedo sentir satisfecha es del cambio de actitud que han tomado los medios con la monarquía española en los últimos tiempos. Tras décadas de silencio esta vez no ha habido quien pudiera cerrarles la boca. Ni a ellos ni a los monologuistas de nuestro país, que ya se han atrevido a hacer humor de lo sucedido. En conclusión: no hay duda de que la Casa del Rey está viviendo su momento de mayor debilidad, pero ha intentado contrarrestarlo con una disculpa histórica de la que ya debieran aprender nuestros políticos.

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