Veronica original

De la tele a mi sofá

Verónica Fernández
La huelga que batió récord en los directos

El borrón de los recuerdos

Recuerdos c detail

Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera que es nuestra vida, tal vez nos lo pensáramos dos veces antes de ignorar las oportunidades y cometer estupideces. Tal vez fuéramos más nosotros mismos y tal vez pasásemos por la vida y la viviéramos. Luego tan sólo van a quedar nuestros recuerdos y, al final, nada porque el ser humano tiene la fórmula de hasta borrar la memoria y, con ella, los recuerdos que permiten a los demás olvidarlos algún día

Puede que algunos de vosotros hayáis visto la película ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’, en la que Jim Carrey y Kate Winslet son una pareja que acaba su romance y deciden eliminar todos los recuerdos del mismo para ahorrarse el trauma. Afortunadamente los malos recuerdos nos abandonan con el tiempo y, por desgracia, los buenos también. No hace falta que los científicos experimenten con ratones de laboratorio, como lo están haciendo, para descubrir cómo borrar recuerdos del cerebro. No es necesario alterar una proteína específica del mismo para buscar y eliminar recuerdos traumáticos a un nivel molecular. Nosotros solos ya nos las apañamos.

 

Si no decirme quién se acuerda ya de Jaime Cantizano, José Toledo, Lucía Riaño, Beatriz Montañez, Patricia Gaztañaga o Silvia Jato como presentadores de televisión. Nadie. No se acuerda nadie. Ni siquiera ‘Dónde estás corazón’ o ‘El Diario de Patricia’ como formatos innovadores en su día les han dado el privilegio de compartir en nuestra mente protagonismo con nuestros quehaceres rutinarios. Y lo malo no es que nadie se acuerde de ellos, sino que les hemos perdido la pista.

 

Puede que por tener tan reciente la marcha de tres grandes genios, cada uno en lo suyo, hoy todavía nos acordemos de José Luis Sampedro, Sara Montiel y Margaret Thatcher, y les hayamos dedicado la pasada semana tantas horas de televisión: que si minutos en todos los informativos nacionales, que si un especial en ‘¡Qué tiempo tan feliz!’, que si una entrevista íntegra en ‘Salvados’… Pero, ¿qué ocurrirá cuando pasen los días, los meses, los años? ¿Serán más privilegiados que Mariví Bilbao, Carlos Larrañaga, Emilio Aragón (Miliki) o Whitney Houston?

 

Me temo que no.

 

Por eso, ya seamos periodistas, médicos, actores, filósofos, políticos o músicos, no tenemos que esperar a que nos recuerden los demás porque sencillamente no lo van a hacer. Corrijo: no lo van a hacer pasado un tiempo. Y no me refiero a nuestros seres queridos, que siempre merodearán allá arriba, sino al entorno que sobre todo nos conoció por nuestra huella profesional o por nuestra contribución a la sociedad.

 

Y es que cada uno de nosotros vivimos en tres actos. El trascendental, en el que nos asomamos al mundo en algún ámbito y nos damos a conocer; el brillante y, finalmente, el combate contra la edad y la decadencia. Hagamos lo que nos apetezca en cada uno de ellos, sin miedo a los prejuicios, porque algún día… simplemente nos van a olvidar. Seamos quien seamos.

Twitter: @VeronicaFdezGo

Comentarios

jomary 15/04/2013 21:38 #1
buen articulo

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