Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

Vestido social

  

Los signos externos en cualquier sociedad occidental son la manera en la que escenificamos el llamado “triunfo social”. La ropa que utilizamos, la casa que tengamos, el coche que hemos comprado, o los lugares que visitamos, serán los parámetros que harán de nosotros, a ojos de los demás, unos triunfadores o no triunfadores.

 

Nadie, o casi nadie, nos valorarán por lo que somos, sino por lo que aparentamos.

 

Me acuerdo al respecto de una anécdota que me contaron en el bar La Tertulia, durante una de nuestras muchas charlas matutinas:

 

“Estaban Simón (jefe comercial de una empresa del sector de la alimentación), que siempre acudía al bar con su flamante BMW, y sus buenos trajes de paño), Juan (desempleado del sector de la construcción, amigo desde que eran niños de Simón), y Agustín (empleado de una fábrica textil).

 

Mientras tomaban sus rondas de cervezas, Simón no dejaba de alardear del coche que llevaba, de lo fácil que era hoy en día ganar dinero, y de lo importante que era su empresa a nivel nacional.

 

Juan y Agustín escuchaban, sonreían de vez en cuando, y no dejaban de hacerle preguntas a Simón, sobre la vida que llevaba, que parecía la de todo un ejecutivo de altos vuelos.

 

Una semana después, reunidos como siempre en torno a las cervezas y al aperitivo, Juan de forma seria se dirigió a Simón:

 

-¡Oye Simón! ¿Te puedo pedir un favor?

 

-¡Faltaría más Juan, lo que quieras!, para eso somos amigos desde siempre.

 

-Pues mira, como sabes, llevo en el paro casi un año, y lo poco que tenía ahorrado ya lo he gastado, con lo que me veo asfixiado, y no tengo dinero para afrontar la hipoteca del piso. He estado pensando, que por la amistad que nos tenemos, y por lo que aquí nos cuentas, podrías ayudarme prestándome tres mil euros, que yo te devolveré como buenamente pueda. Si me atrevo a pedírtelo no es por otra cosa que por lo que nos dices aquí en el bar, pues parece ser que la vida de te va muy bien.

 

-¡Uff!... Juan, en el bar, y con tres cervezas encima, se dicen muchas tonterías. No te lo puedo prestar, porque no lo tengo.

 

 Diáfano el ejemplo ¿verdad?

 

Las apariencias, los signos externos no son más que la fachada con la que queremos impresionar a los demás, pero la realidad es que en muchas ocasiones solo conseguimos engañarnos a nosotros mismos.

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