Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

MARCH. EL INICIO DE SU FORTUNA

En 1880 nació en Santa Margarita, Isla de la Calma (Mallorca), Juan March. Su padre era labrador, pero al poco de nacer su hijo se hizo criador y tratante de cerdos. Esto hizo que mejorara su situación económica, hasta el punto de poder enviar al pequeño Juan al colegio franciscano de Pont d’ Inca, en las afueras de Palma. Allí, el joven March, se dio cuenta de su facilidad para la aritmética y siendo aún un mozo en pubertad entró a trabajar como mensajero en la oficina de un comerciante amigo de su padre. Pronto se empezó a ocupar en dicha empresa de la contabilidad, aprendiendo la operatividad de un comercio y la importancia de las cuentas y su gestión para obtener mayores beneficios. Al cumplir su mayoría de edad, decidió independizarse de la tutela de su padre y empezar a trabajar por su cuenta.

 

Como era de esperar, se hizo tratante de cerdos y no necesitó un capital importante; le bastó su inteligencia, habilidad y conocimiento de los balances para convencer a los criadores porcinos de la isla de que le vendieran a crédito. El negocio lo tenía totalmente visualizado en su mente: él cobraría al contado y pagaría, escrupulosamente eso sí, a plazos. La liquidez que obtenía aumentaba con rapidez.  


    Con la compra y venta de cerdos no se llegaba a rico, y utilizó la liquidez que le proporcionó su forma de operar, para adquirir en la misma capital, Mallorca, latifundios y fincas rústicas, de escasa o nula renta, que después procedía a parcelar; trozos de tierra que vendía a modestos agricultores, a los que, ahora sí, les permitía que le pagasen a plazos. En aquella época, en Mallorca, aún perduraba un régimen casi feudal, y saberse propietario de un campo era la realización de un sueño inalcanzable para generaciones de agricultores, cultivadores y campesinos mallorquines. March conocía perfectamente la psicología de estos modestos campesinos, lo que pensaban y lo que significaba para ellos la consigna de que la tierra es para quien la trabaja.

 

Del comercio de cerdos y compra-venta de tierras, pasó al negocio del contrabando. Pero no participaba nunca de él. Se limitaba a organizar el negocio, indicando el producto que había que traer de contrabando, para luego venderlo a comerciantes peninsulares, principalmente de Barcelona y la costa mediterránea, multiplicando por diez su precio.


Tanto se involucró en el negocio de contrabando, principalmente tabaco traído de Marruecos, que llegó a tener participaciones en una goleta que se dedicaba a todo tipo de negocios, tanto legales como ilegales, pero jamás llegó a poner sus pies cerca del puerto donde atracaba la misma, y mucho menos en la propia embarcación. Eran otros los que se debían jugar su libertad.


Al extender su comercio de todo tipo de productos hacia la península, hizo que se convirtiese en un competente hombre de negocios, hasta el punto de que empezó a pagar altas primas de seguro para cubrirse de toda pérdida en el caso de salir malparado de una determinada operación.  De ahí, a meterse en negocios de  banca solo hubo un paso…

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