Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

LA PRESION SOCIAL

Muchas veces nuestras ilusiones se ven cercenadas por la presión social. La llamada presión social no es otra cosa que las normas no escritas que impone la sociedad actual. Ella, la presión social, es la que nos guía y la que puede confundir nuestra propia ilusión por algo. Como ejemplo de presión social que guía las ilusiones de una persona, podemos coger cualquier momento que todos hemos vivido. Para ello voy a hacer una pregunta que yo me he hecho en alguna ocasión:


    ¿Cuantas veces compramos cosas, como un coche, que sobrepasan nuestras necesidades?     

 

¿Nos paramos a pensar en nuestras verdaderas necesidades a  la hora de comprar dicho coche?


    -Probablemente no. La presión social hace que nos compremos un coche que no necesitamos. Probablemente nuestras necesidades estarían cubiertas con otro coche más pequeño o incluso con alguno de segunda de mano, pero... pretendemos aparentar, que los demás nos vean como unos triunfadores a través de signos externos como puede ser el coche que tengamos o compremos. Aquí está la raíz de muchas infelicidades. Si no somos capaces de entender lo que es importante y necesario para nosotros, difícilmente pasaremos por la vida con cierta satisfacción y plenitud.


    Siempre juzgamos los signos externos, y eso es algo inherente al término presión social. El día que nos demos cuenta que el verdadero triunfo, la verdadera riqueza depende de nuestro interior y de nuestras satisfacciones más íntimas, habremos puesto una de las palancas que harán de nosotros algo bueno: poder ser feliz más ratos que los demás.
    La ilusión por tener piso propio, un buen coche, tiene más que ver con la mirada de los demás (presión social) que con nuestros intereses personales. Voy a hacer de nuevo una pregunta:


    ¿Es lógico que la gran ilusión de comprarnos un piso, nos lleve a hipotecarnos treinta o cuarenta años? Esa ilusión se va transformando con el tiempo en una carga, que en muchos casos se hace insoportable.


    ¿Es lógico que por  la ilusión por tener un buen coche, seamos capaces de pedir un crédito que nos va a ir ahogando mes a mes, cuando con un coche que se adapte a nuestras  necesidades no hubiera exigido  tamaño esfuerzo?


    Cada cual tiene un criterio, y cada uno puede pensar de forma distinta y con este artículo, al igual que otros anteriores solo pretendo hacer reflexionar a quién lo pueda leer.

 

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