Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

El Estado del Bienestar y Keynes

El término inglés es Welfare State, y hace referencia a la sociedad de consumo y desarrollada. Los inicios de esta política económica pueden remontarse al programa de la New Deal (Nuevo Tratado) promovido por el presidente norteamericano F.D. Roosvelt a partir de 1933 con el fin de salir de la crisis provocada por el crack del 29.

 

Se sustituyó el liberalismo económico de la época por un sistema mixto, que conjugaba la intervención estatal en la economía con las leyes liberales del mercado. Este modelo creó un nuevo tipo de relaciones sociales entre empresarios, trabajadores y estado, en base a la cobertura que el estado hizo de los servicios públicos básicos. Entre las leyes intervencionistas que se promulgaron, cabe destacar la que concedía subvenciones a los agricultores y ganaderos a cambio de una limitación de la producción. También creó una oficina de arbitraje para dilucidar los conflictos laborales. Elaboró un vasto programa de trabajos considerados de interés público o nacional. Devaluó el dólar para hacer subir las exportaciones y subir los precios.

 

 El verdadero artífice de la política económica de Roosvelt no fue otro que J. M. Keynes. Las teorías económicas de entonces consideraban sana a la economía que tenía equilibrio entre la oferta y la demanda. Ante la crisis, con un paro brutal, algunos economistas de la época pensaron que con una reducción de los salarios podrían las empresas aumentar el nivel de empleo. Keynes alega que el nivel de empleo no depende del nivel de salarios, sino de otras variables, como la capacidad de inversión o de consumo. Señala que reducir los salarios tenderá a deprimir el empleo y la actividad económica. Para él el origen de la gran depresión del 29 se produjo por una disminución de la demanda, por lo que era necesario provocar un aumento del empleo, y eso solo se podía conseguir estableciendo estímulos: lanzando a la circulación dinero en abundancia, y aumentando la inversión pública por medio de grandes obras públicas que generaran puestos de trabajo, y así se provocaría un incremento del poder de compra de los obreros. Según algunos teóricos eso produciría una gran inflación y Keynes les respondió que ésta no se produciría mientras existieran parados.

 

Casi cien años después, muchos políticos y economistas siguen viendo en Keynes a su ideólogo de cabecera. Sus teorías, llevadas a la práctica en todo el mundo occidental y capitalista, han sido las que hicieron a estos países conocer cotas de bienestar jamás alcanzadas. Hoy el estado de bienestar está desmontándose para ajustarlo a la realidad económica y social actual, pero no es  el sistema el culpable. Esta crisis no es una crisis del sistema, sino una crisis de personas en el sistema.

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