Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

EL CUENTO DEL RATONCITO PÉREZ

El origen de este personaje de ficción data de hace algo más de 125 años. Se cuenta que a la edad de siete u ocho años, Alfonso XIII, un niño mimado y consentido hasta extremos insospechados por su condición de rey desde el mismo momento de nacer, se cogió una rabieta de campeonato el día que se le cayó un diente. Era tal su frustración y el rebote que cogió, que nadie podía parar en Palacio. Su madre, la reina regente María Cristina, tuvo la idea de enviar a un emisario para que hablara con el Padre Coloma, un afamado escritor de cuentos, periodista y ensayista, para que éste le escribiese un cuento al niño rey y así poder consolarle. El Padre Coloma, además de escritor y académico, era jesuita y fiel a la tradición humanista de esta congregación, pensó que, además de consolar al niño rey, debía darle una lección moral.


El cuento narra la historia de un niño rey llamado Buby, (el mismo apodo con el que era tratado en familia Alfonso XIII) al que se le cae un diente. Tras ponerlo bajo su almohada, espera a que llegue un famoso roedor de su reino con fama de dejar regalos a los niños que perdían un diente. Nada más llegar el roedor a la habitación del niño rey, Buby intentó cogerle la cola a modo de juego, mientras se presentaron el uno al otro. El niño rey convenció a Pérez, apellido del roedor, para que le llevase con él durante su viaje nocturno. Aceptó Pérez llevarse de compañero al infante, pero había que resolver antes un problema; Buby no podía entrar en las casas a través de las tuberías y cañerías de las casas por su condición de humano, por lo que Pérez introdujo la punta de su cola en la nariz de Buby hasta que éste estornudó, instante en el cual el infante quedó convertido, por arte de magia, en el ratón más lindo y primoroso de todo el reino. El niño rey, ya convertido en ratón, acompañó a Pérez a su casa –una caja de galletas situada encima de una pastelería, donde vivía con su mujer y tres hijos- Allí tomaron té y departieron amigablemente hasta que Pérez tuvo que ir a hacer un encargo a la casa de un niño muy pobre. Al llegar, el ratón Buby no salía de su asombro y de su espanto: el niño que visitaban vivía, con su madre, en una buhardilla, donde había una silla con el asiento roto, un barreño con agua para lavarse y una cama de paja en el suelo, donde el niño Gilito (que ese era su nombre) dormía plácidamente hecho un ovillo, junto a su madre”.


Y gracias a este viaje nocturno, el rey Buby descubrió que había otros niños, sus súbditos, que pasaban hambre, frío, calamidades y muchas necesidades.”


Y así, resumido, se escribió la historia de un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo oscuro y una cartera roja siempre colgada en su espalda, el ratoncito Pérez, que desde más de un siglo consuela a todos los niños a los que se les cae un diente.


En fin, una historia más de las muchas que la historia siempre nos depara.

 

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