F rodriguez lopez original

Contando habas

Fernando Rodríguez López
Blog de Fernando Rodríguez López.

Copagos y precios de la enseñanza universitaria

Era el mejor de los temas para comenzar un blog de Economía€ŚEra el peor de los temas para comenzar un blog de Economía€ŚEl Consejo de Ministros aprobó el paso viernes, 20 de abril, dos decretos-leyes especialmente importantes en relación con nuestro modelo de Estado de Bienestar.

En uno de ellos, dirigido al ámbito educativo, el Gobierno aumenta el número máximo de alumnos por clase para educación primaria y secundaria, aumenta la jornada lectiva y el compromiso docente de los profesores (incluyendo el de profesores universitarios que no tengan un sexenio de investigación vivo) y eleva los precios de las enseñanzas universitarias, especialmente las de la mayor parte de los programas de Máster.

En el segundo, centrado en el ámbito sanitario, se introducen cambios en el catálogo de las prestaciones sanitarias cubiertas por la Sanidad Pública (es decir, se reducen) y se reforma el copago farmacéutico (es decir, se aumenta).

El Gobierno justifica ambas reformas en la necesidad de adoptar medidas adicionales para el control del déficit público y para el cumplimiento del objetivo pactado con Bruselas (reducirlo desde el 8,5 % del año 2011 hasta el 5,3 % en 2012).

Los costes de la educación se reducen si los profesores trabajan más horas, mientras que los ingresos aumentan si se incrementan los precios de las matrículas (en este cálculo hay que tener en cuenta que la educación universitaria no tiene sustitutivos, así que es esperable que el número de alumnos no se reduzca demasiado). La figura del copago farmacéutico, por su parte, tiene una doble función: en el caso de los pensionistas, la introducción de un copago del 10 % actúa como un desincentivo de la demanda, intentando evitar esa desagradable predicción de la teoría económica según la cual cuando el precio tiende a cero la demanda tiende a infinito, mientras que el aumento del copago para las personas en activo busca más bien una reducción del coste sanitario público, al igual que la cofinanciación de servicios suplementarios, complementarios y accesorios (sinónimos en muchos diccionarios, aunque no en la legislación del Sistema Nacional de Salud).

Pero en Economía nada es gratis, conviene recordarlo casi de continuo. Nada es gratis, nada es gratis€Ś Si fuera gratis, como decimos en Economía, se habría hecho ya. En concreto, si empeoran las condiciones de trabajo de los docentes es posible que disminuya su motivación en las aulas y que ello afecte a la calidad de la enseñanza. ÂżHabrá que introducir después nuevas medidas para aumentarla? El aumento de los precios de las matrículas, por su parte, puede no dar lugar a una reducción alarmante de los estudiantes españoles, pero Âżqué pasará con los alumnos extranjeros?

Aproximadamente un 3,5 % de los estudiantes matriculados en la actualidad en universidades españolas (3,2 % en la Universidad de Salamanca) en titulaciones de licenciatura y grado son alumnos extranjeros, porcentaje que aumenta hasta el 17 % (21,5 % en Salamanca) en el caso de los alumnos de máster. Si el aumento de los precios de matrícula hace que estos alumnos elijan universidades de otros países, los posibles ingresos de alquileres, alimentación, vestido, ocio y similares se irán con ellos. En cuanto a la reforma del copago farmacéutico, por último, la reducción de costes vendrá de la mano de situaciones en las que los propios pacientes decidirán disminuir sus tratamientos, en algunas ocasiones porque asumirán un mayor riesgo sanitario y en otras, lamentablemente, porque no tendrán la necesaria capacidad de pago.

Y todos estos argumentos, por desgracia, eluden el aspecto más preocupante de las medidas adoptadas. Nuestro sistema educativo claramente no es perfecto, necesita reformas, pero su gran desarrollo en las últimas décadas ha permitido un acceso generalizado a la universidad a alumnos procedentes de familias de renta baja y, con ello, indirectamente ha contribuido a equilibrar la distribución de la renta en España. En cuanto al sector sanitario público, sus resultados en efectividad y esperanza de vida son comparables a los de los mejores sistemas sanitarios del mundo, con un acceso virtualmente universal que la sociedad española valora como positivo de cara a la mejora de la cohesión social y la equidad. Ambas instituciones han sido modificadas esta semana por sendos decretos-leyes, y ello pone de manifiesto no sólo que la situación con el déficit público es especialmente delicada, sino también que (ya) no hay barreras infranqueables. Como en la canción de MIKA, €œdi adiós al mundo en el que creías que vivías€.

Por cierto, las razones por las que se considera necesario controlar el déficit público son otra historia y, como en €œLa Historia Interminable€, merecen ser contadas en otra ocasión.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: