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Con la verdad por delante

Gabriel De la Mora
Blog de Gabriel de la Mora en Tribuna de Salamanca.

Viejas políticas para las enésimas nuevas elecciones

Viejas politicas para las enesimas nuevas elecciones detail

Las urnas nos han deparado algunas certezas y sorpresas, entre ellas la falta de movilización del electorado de la coalición Unidos Podemos, dando al traste con el temido sorpasso a un PSOE moribundo; mientras, el PP ha conseguido plenamente sus objetivos  de movilizar a sus últimos votantes, recuperando a muchos de Cs.

Vuelta a lo viejo. Los trastornos que había producido la irrupción de Podemos van poco a poco siendo asimilados por el sistema y aquellas cuestiones que habían cambiado estos años vuelven a aparecer, reproducirse, resultando ser variables explicativas no tan comentadas, pero que desde mi humilde punto de vista pueden ser fundamentales para entender el momento político actual. “Uno de cada cinco votantes que estaba dispuesto a optar por UP decidió quedarse en casa o dedicarse a otras actividades. La formación no fue derrotada por nadie que no fuera ella misma”, ¿Por qué ha fracasado Podemos?

 

            El artículo enlazado explica a mi juicio algunas razones. En primer lugar hay que explicar que el asunto clave de las elecciones de este domingo ha sido la participación, no la idiosincrasia de los españoles. Los votos están contados y no cambian, lo que se produce en elecciones es una movilización o desmovilización de los afines. Hasta las pasadas elecciones municipales el porcentaje de participación podía predecir con cierta probabilidad hacia donde se decantaría el resultado. Se decía que el PP tenía un electorado fiel y disciplinado, mientras que los votantes del PSOE requerirían de un empujoncito extra, resultando campañas del miedo, así cómo: ¡ojo! que viene la derecha extrema, ergo... acude a votar y ganaremos. Así ganó ZP las elecciones del 13 de marzo de 2014, gracias a que los atentados del 11M movilizaron a la izquierda, que acudió a votar. Así ha ganado el PP ahora, en vez de derecha extrema, extrema izquierda. Simple reflexión, pero creo que enormemente explicativa.

 

            Esta situación, sin embargo, cambió en las municipales del año pasado, pues era el PP quien tenía a sus bases desmovilizadas por la corrupción. El argumento que yo mismo manejaba era el siguiente “para votar corruptos... mejor no votar”. A muchos votantes del PP les avergüenza su partido y su propio voto, porque saben que ellos harían lo mismo que sus dirigentes si se les diera la ocasión, solventando su inconsistencia moral acudiendo al “todos son iguales”, mejor que sean conocidos y de los nuestros; en estos términos se expresaba una escuchante de Onda Cero en la mañana del lunes.

 

            Sin embargo, en estas elecciones hemos vuelto a las andadas y el PP ha ganado las elecciones por la fidelidad de sus votantes tras la campaña del miedo ejercida contra Unidos Podemos, quien la ha perdido por no ser capaz de movilizar a sus afines y desde luego incapaz de ilusionar al votante abstraído, el que se quedó en casa. Algo que sí hicieron muchos movimientos municipalistas, arrancando votos de históricos abstencionistas.

 

            Otra de las claves de la derrota creo que ha sido la vuelta a los temas políticos tradicionales, al no ser capaz de utilizar el nuevo marco discursivo. Históricamente nuestro país se ha dividido entre izquierdas y derechas, entre nacionalistas del centro y de la periferia, entre laicos y confesionales, entre republicanos y monárquicos. Estos han sido los ejes tradicionales de la política española en la que los partidos se posicionaban. Hasta el 15M.

 

            Sin embargo, algunos de estos ejes se trastocaron en 2011 y Podemos se basa en intentar emular y capitalizar los discursos de las plazas, secundadas en las encuestas por dos terceras partes de la población. En el momento en que empezamos a hablar de arriba y abajo, de transparencia y participación democrática, de objetivos y propuestas concretas o de las prácticas y el respeto a la coherencia de medios y fines, podemos entrever por qué también aquí se ha fallado y se ha vuelto a lo viejo. Podemos ha podido escaparse del debate república-monarquía e incluso del religioso, pero no de la cuestión territorial con la defensa del referendum y el posicionamiento izquierda-derecha. Es cierto que la situación en Cataluña ha tenido mucho que ver, no encontrando Podemos un marco discursivo creíble desde el cual evitar el encasillamiento desde la óptica habitual, alejando a muchos votantes del PSOE, nacionalistas patrios de España grande y una.

 

            Ni de izquierdas ni de derechas, somos el 99%, pero no ha podido ser. La cacareada transversalidad de Podemos no es tal y el pacto con Izquierda Unida la finiquitó, bien lo expresó el profesor Torreblanca, en un artículo en el diario El País, al presumir que se había “impuesto la tesis de superar al PSOE por la izquierda en lugar de intentarlo desde abajo”, pues nadie con un mínimo planteamiento no izquierdista al uso se podría sentir identificado con líderes comunistas o ex-comunistas, asesores del gobierno chavista de Venezuela.

           

            Aunque Errejón lo haya intentado de forma populista, no lo han tenido fácil para hacer creíble esa supuesta transversalidad, basada en poner en el centro propuestas concretas, sin etiquetas. En primer lugar, por el propio origen de los líderes de Podemos, aprovechado rápidamente por Ciudadanos, apropiándose del espacio “podemita de derechas”. Y en segundo lugar, por la práctica real de los pactos municipalistas y los posicionamientos políticos que han tenido que ir realizando durante estos meses.

 

            El veto a acuerdos con el PP no sólo tenían una motivación basada en la corrupción, si no también en el sesgo ideológico de muchos líderes y lideresas de los movimientos municipalistas, cuya influencia sobre el electorado también ha pesado, por la práctica real que supone de experiencia en las instituciones. Desde entonces, el viraje hacia la izquierda ha sido evidente.

 

            Finalmente, el pacto con Alberto Garzón ha acabado colocando a Podemos donde bien decía Errejón que les querían colocar, en la izquierda radical. No obstante, creo sinceramente que Izquierda Unida les ha salvado los muebles, puesto que, en mi opinión, la mala gestión política de Pablo Iglesias  durante los últimos seis meses habría sido un factor más importante para el desencanto de mucha gente, frustrada al observar el postureo y los hechos en estos meses, empezando por la propuesta del reparto de sillones, mientras Pedro Sánchez se encontraba en La Zarzuela, llegando al colmo del discurso de la cal viva, frente a quienes eran los aliados para el pacto progresista. Para este viaje sobraban las alforjas y haber dejado gobernar a los ciudadanos socialistas quizá hubiera sido más interesante.

 

            Finalmente, la coherencia de medios y fines. Este es un clásico, especialmente en el electorado de izquierdas, pero que fue llevado a su máxima expresión en las plazas del 15M. Esta es, desde mi punto de vista, otra de las claves fundamentales de la derrota electoral, ya hay una mochila demasiado pesada. Podemos ha reproducido exactamente las mismas anomalías del sistema de partidos que las indignadas señalaron en las plazas. La cúpula de Podemos ha creado un partido político al uso, personalista, vertical y escasamente democrático. ¿Cómo pueden venir a democratizar la política y el sistema y utilizar una herramienta tan poco democrática como Podemos?

 

            Es cierto que entrar en el juego político-electoral supone aceptar la pérdida de ciertos principios, pero Podemos ha traspasado la raya excesivamente. En primer lugar, es muy fácil atacar a los líderes y acabar desprestigiando al movimiento completo, y esto ha sucedido de forma evidente, véase tema Venezuela. En segundo lugar, porque los líderes han actuado verticalmente colocando a sus amigos en las direcciones regionales, generando un paripé de participación que sólo las asentaderas de unas bases desesperadas han podido tragar, y así no se suma ni se desborda más allá del partido. Y finalmente, porque las listas electorales se han confeccionado al viejo estilo, justificándose en unas supuestas legítimas primarias con lista plancha, donde sólo la cúpula podía tener capacidad para ganarlas. La mejor decisión podemita fue, desde luego, no presentarse a las elecciones locales, posibilitando confluencias de base más ancha y democrática.

 

            El caso de Salamanca es explicativo y definitorio de la situación. La desmovilización de las bases electorales del 20 de diciembre de la coalición en la provincia de Salamanca tienen mucho que ver no sólo con el conservadurismo de la zona, haciendo plausible la tesis errejonista sobre ele caso valor electoral del logo de la vieja izquierda, el desprestigio personal mediático de los líderes o el mal hacer de estos últimos meses; si no especialmente por la colocación de malos modos de un cunero, un mal cunero, como cabeza de lista; en el artículo publicado ayer por Gustavo Hernández,  “El disputado voto del Sr. Lago”, se comentan  estas particularidades del caso salmantino; creo que acierta, y en la línea que ya expuse en este mismo blog hace unas semanas en mi artículo “Por una confluencia salmantina”. Y situación similar puede haberse producido en numerosas circunscripciones, como por ejemplo en Almería, donde las bases de Izquierda Unida no podían por principios votar al recolocado ex-Jemad podemita, un escaño perdido.

 

            La situación política en una Europa a la deriva es verdaderamente compleja, pero siempre hay esperanzas y posibilidades de construcción radical y desde abajo de alternativas institucionales y no institucionales, colocando cargas en todas partes que logren remover los cimientos de un sistema burocratizado y podrido hasta la médula, donde los políticos del bipartidismo, los mayores demagogos y populistas, presumen de engañar a la gente con su presunta moderación, mientras favorecen los intereses particulares de los de siempre.

 

            La realidad es que votar es una nimiedad, sólo la lucha hace justicia y sólo la participación habitual y cotidiana de las personas en los asuntos públicos puede sacar a un país de la miseria, la estulticia y la mediocridad. Transparencia y participación, trabajo por objetivos concretos, día a día, solucionando problemas reales de la gente, esa es la única clave política válida, ahora y siempre.

Comentarios

Gabriel 01/07/2016 17:17 #2
En mi opinión la mala gestión de estos meses del proceso de negociación habría sido lo más relevante, demasiado postureo. Por otro lado, la cuestión territorial e internacional me parece que tienen mucho que ver también, con la campaña todos contra Podemos y sobre todo contra la cúpula. El cunero no sería tan importante, el 20D también lo había.
Exiliado 01/07/2016 11:46 #1
Con todo el aprecio que te tengo, personal y a tu labor política y de activismo social, creo que lo mejor esperar a tener datos para poder hacer evaluación sensata de lo que ha pasado. Las interpretaciones que veo, contrapuestas en gran cantidad de ocasiones, están nada sorprendenemente sesgadas hacia la posición concreta de quien la defiende (desde Monedero a otras posiciones defendiendo lo contrario en relación a por qué se perdieron votos). En particular, en relación a la cuestión de los diputados cuneros, solo dos cuestiones. La primera, que es algo que no es deseable y, creo, censurable, con independencia de las restricciones que existiesen (premura, etc.). En segundo lugar, mi opinión "cuñada" (tan válida como la del churrero de la esquina) es que me cuesta creer que ese tema tuviese alguna influencia. No es representativo, pero incluso en el entorno de amigos altamente politizado (que no son todos), parcialmente debido al sistema de listas cerradas, la gente no tiene ni la más remota idea de quién se presenta por su circunscripción. En este sentido, tengo dudas de que esto pueda ser una causa prima del naufragio, y más en un contexto con fenómenos como el total control de los medios por parte del contrario político o el aborregamiento social generalizado. Otra reflexión que dejo, que va a molestar (no a ti), tiene que ver con las quejas del PCE e IU en Salamanca en este proceso de confluencia. Es obvio que poner un cunero no es posiblemente la mejor y más deseable opción en un movimiento que pretende los objetivos de Podemos. Sin embargo, más allá de esto, la reacción de IU y PCE a nivel local no pasa más que de rabieta. El proceso de confluencia tiene por objeto doblar el brazo al sistema electoral. Para ello, se negociaron, entre las cúpulas de los movimientos, dónde Podemos -el grueso de los votos- cedería a IU posiciones. No es la negociación ideal, pero creo que ambas partes fueron generosas y, posiblemente, no es posible realizarlo de otra forma en tan poco tiempo, fundamentalmente, porque a nivel local, nadie querría renunciar a su posición. Dicho esto, en los lugares en los que un movimiento (me da igual cual) presenta su candidato, el otro socio, en principio, no tiene absolutamente nada que decir y, desde luego, siendo concretos, el PCE no puede esperar que Podemos coloque primero de lista en un puesto que decide Podemos, a alguien del PCE. Así de claro. Es más, Podemos nace por la incapacidad del PCE para aglutinar más de un 5% de votos. ¿Que es conveniente que el candidato no sea un cunero? Sí. ¿Que es conveniente que el candidato no despierte tremendo odio en el socio? También. ¿Que el ideal sería tener a alguien respetado por el otro socio? Una y mil veces. Sin embargo, dicho esto, lo de IU y PCE en Salamanca es una rabieta. Un elemento adicional: existe en IU y PCE la creencia de que, por su no movilización y actividad "militante", han caído los votos. Mi opinión cuñada es que es algo que solo se puede pensar bajo el efecto de algunas sustancias. Hay cierto respaldo empírico a mi opinion cuñada: 39 años de campañas electorales con la supuesta maravillosa movilización electoral y resultados por debajo del 10% a nivel nacional. De verdad, es para que se lo hagan mirar. Creo que, lo mejor, como gente seria que somos, es esperar a tener datos para ver por dónde se han ido todos esos votos. Un saludo y a seguir peleando.

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