Blog autor

Ciudadano Magenta

Upyd Upyd

Remover conciencias

Cierto es que estamos cansados de ver malas noticias en los periódicos, televisiones y demás medios de comunicación. Pero tengo que decir que, en este mes en concreto, ha bajado el paro en España y en nuestra provincia. Para los ciudadanos de buena voluntad y para mí, en particular, es una gran noticia.

Aun así, los comedores sociales siguen teniendo que abrir sus puertas a una gran afluencia de ciudadanos que se encuentran en estado de exclusión social o con graves problemas económicos.

 

Hay que empezar a concienciarse de que tenemos que aprender a aprovechar  los recursos que tenemos a nuestro alcance.

 

En España se desecha el 7,7% de los alimentos, siendo el sexto país con más toneladas de desperdicios. El mundo produce unas 4.000 millones de toneladas de alimentos al año, pero entre 1.200 y 2.000 millones no se consumen, según el estudio del Instituto de Ingenieros Mecánicos con sede en Londres.

Este nivel de desaprovechamiento es una tragedia que no puede continuar si queremos tener éxito en el reto de un cumplimiento sostenible de nuestras futuras demandas alimentarias.

 

La pérdida y el desperdicio suponen también desaprovechar importantes recursos, incluyendo agua, tierras, energía, mano de obra y capital, junto a la producción innecesaria de gases de efecto invernadero, contribuyendo así al calentamiento global y al cambio climático.

 

La educación en las escuelas y las iniciativas políticas son posibles puntos de partida para cambiar la actitud de los consumidores. Los consumidores de los países ricos deberían aprender que tirar los alimentos innecesariamente es algo inaceptable.

 

Nos deberíamos preguntar: ¿cuántos de los casi mil millones de personas que en el mundo pasan hambre podrían alimentarse con los 1.300 millones de toneladas de comida que se desperdician o destruyen al año en el mundo? Un reparto justo de esto alimentos proporcionaría 1,3 toneladas de comida a cada persona hambrienta. ¿Suficiente?

 

A los consumidores en los países ricos se les anima con frecuencia a comprar más alimentos de los que necesitan. Las promociones del tipo 'Compre tres y pague dos' son un ejemplo, y otro sería las comidas preparadas excesivamente copiosas producidas por la industria alimentaria.

 

Cada uno, desde donde nos toca y podemos, tenemos que aprender a consumir correctamente para ir frenando el desastre que estamos causando por la falta de cordura a la hora de ir al supermercado a aprovisionarnos de los alimentos. Comprar más no es consumir mejor.

 

Es un dislate, si nos paramos a pensar un poco, que por un lado se esté tirando tal cantidad de alimentos y por otro haya gente que viva de una forma tan paupérrima. Y hoy día no hace falta irse a países lejanos, por desgracia, lo tenemos muy cerca de nosotros.

 

Asunción Escobar

Concejal del Grupo Municipal de UPyD en el Ayuntamiento de Ávila

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: