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CEO Digital

Andrés Macario
Blog sobre transformación digital de Andrés Macario

Las cosas del internet se amotinan

Internet de las cosas detail

Batidoras, robots de cocina, sandwicheras y cafeteras, armadas de información y con conexiones a la red, han atacado sitios estratégicos de internet, provocando el desabastecimiento en grandes ciudades así como el caos en el tráfico. Esta puede ser una noticia que nos encontremos cualquier día de estos. No hablamos de futuro. Hablamos de presente. Somos dependientes de las conexiones a internet y estas son, sin duda, las nuevas calles y ventanas por las que los delincuentes se entrometen en nuestras vidas.

El pasado viernes se produjo un ciberataque de grandes dimensiones en Estados Unidos afectando al funcionamiento de conocidos sitios como Twitter, Amazon o Spotify. Dyn, una empresa que se dedica a redirigir el tráfico en Internet, fue asaltada. Los efectos se notaron también en Europa, por eso que llamamos una conexión global. Los atracadores, lejos de impedir las comunicaciones, lo que hicieron fue saturarlas valiéndose de dispositivos conectados a la red que previamente habían sido infectados por un virus. Los dispositivos, programados como zombis, enviaron a la red trillones de piezas de código basura hasta bloquearla.

 

Se trata del nuevo vandalismo “callejero”. El vandalismo globalizado. Como siempre, se trata de unos pocos que son capaces de hacer mucho ruido. Mucho es –en palabras del presidente de la empresa atacada- tráfico de datos procedente de decenas de millones de dispositivos de todas partes mundo. Uno de los mayores ataques de este tipo registrados hasta el momento. No se detallan los dispositivos autores de la masacre. Quizá sandwicheras dando una falsa alarma de recalentamiento, batidoras supuestamente revolucionadas, robots de cocina sublevados contra sus chefs o cafeteras aguando el café y contándolo al resto de iguales conectados por el mundo.

 

PONLE EL CINTURÓN DE CIBERSEGURIDAD A TUS COSAS EN INTERNET 

 

Atacan una empresa de la que nunca hemos oído hablar –y a cuyos clientes conocemos sólo de verlos en nuestras pantallas- y se puede paralizar o trastocar dramáticamente nuestra vida diaria. ¡Cuántas expectativas de comunicación y de negocio frustradas en un viernes cibernegro! Nuestras aplicaciones pierden conexión y perdemos el norte. Es como perder la señal del GPS cuando no sabemos dónde estamos. No es broma. La empresa atacada habla de dispositivos como neveras conectadas. Las “cosas” conectadas a Internet son objetivo fácil de los hackers pues suelen tener medidas de seguridad bajas. Tengo la impresión de que no nos pondremos el cinturón de ciberseguridad hasta que alguien cercano sufra un grave accidente. O, quién sabe, quizá algún día también nos obliguen bajo sanción.

 

Las autopistas pueden ser seguras pero cada uno tiene que ocuparse de llevar los neumáticos en condiciones. El descuido de unos pocos puede afectar a la seguridad de todos. La responsabilidad de los particulares resulta en este caso fundamental para el funcionamiento de las empresas. Nos encontramos en un período de pruebas, conectando todo, jugando. Es posible que mi televisión inteligente se ponga de acuerdo con mi reloj inteligente para dejar KO a mi teléfono inteligente. Pero también es posible que, masivamente, reciba órdenes para interceptar las infraestructuras de tráfico. No es una broma.

 

Esto no pasaba con los relojes de cuerda, con las televisiones de tubo ni con los teléfonos de dial anclados en la pared. Ahora decimos que estos dispositivos son inteligentes. ¿Realmente lo son? Obedecen las instrucciones de quienes programan las aplicaciones (que siguen siendo personas), en función de la información que reciben desde la red y, sólo en último término, de los torpes comandos de nuestros impotentes dedos deslizándose al otro lado de las pantallas. Los programas malignos (o malware) detectan dispositivos conectados al Internet de todas las cosas (o IoT) y les envían órdenes para formar un ejército de zombis para atacar el objetivo del hacker. Algo de bueno hay en esto: el ser inteligente sigue siendo una persona.

 

Por las noches veo tostadoras deambulando por casa o, peor, utilizando mi información para colapsar las redes: a qué hora tomo las tostadas, si me gustan más o menos hechas… Son verdaderos zombis pues mantienen un fragmento de código maligno que es activado para nuevos ataques. Los hackers –estos sí son inteligentes- se conectan y reúnen alrededor del mundo, soñando con conseguir el ataque más sonado. El logro más tuiteado –paradójicamente- una vez se restablezca la conexión. Y después, tiene gracia: comparten con otros grupos de atracadores el arma del delito: el código usado, que puede seguir infectando y reclutando más dispositivos. Hasta que los responsables inteligentes de ciberseguridad lo aprenden.

 

Un duelo de talentos, en fin, en esta –todavía-, ciberciudad sin ley. Faltan regulaciones, conocimientos y consciencia del mundo en el que, incautos, jugamos. Es necesario retomar el equilibrio entre riesgos y oportunidades. Un mundo que sabíamos rebosante de oportunidades y creíamos carente de riesgos y normas y en el que pronto empezaremos a encontrar las señales de prohibido o dirección obligatoria y los guardias de guante blanco con silbatos que emiten ceros y unos por nuestra seguridad. Un mundo, por suerte, donde el talento no es menos importante. Es más importante que nunca.

 

SOBRE EL AUTOR

 

Andrés Macario Gañán es el director general de Vacolba, partner de negocio orientado a la venta en el entorno digital. La clave de su éxito es el foco en resultados, la excelencia en el desempeño y la flexibilidad en la implementación. Ofrece una solución llave en mano, acercándose al usuario final a través de profesionales especialistas en ventas de calidad.

 

Vacolba nació para ayudar a las empresas a impulsar sus ventas en el nuevo entorno digital y se ha consolidado como partner de importantes marcas como Vodafone, Movistar, Sanitas y Tyco.

 

Andrés está muy presente en el mundo digital a través de su blog andresmacario.com y su cuenta en Twitter @andresmacariog donde ofrece consejos para la transformación digital de las organizaciones y pautas para ser CEO digital.

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