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CEO Digital

Andrés Macario
Blog sobre transformación digital de Andrés Macario

El internet de todas las cosas

Botellas que te recuerdan que tienes que beber agua. Maletas que permiten ver su peso en el móvil. Hueveras que te avisan cuándo reponer si quieres volver a comer tortilla esta semana. Paraguas que se hacen notar cuando te alejas demasiado y se sienten abandonados. Camisetas con sensores para medir tus constantes vitales. Tarros que te informan del nivel de calorías y carbohidratos que has puesto en su interior. Todos ellos, conectados a internet.

¿Realmente necesitamos todo eso? El internet de las cosas promete facilitar nuestra vida. Pero a juzgar por algunas tendencias emergentes, es posible que logre complicárnosla aún más. O quizá estos productos cubran otras necesidades que hidratarse o abastecerse. Quizá se compren para presumir de que tenemos lo último o porque nos gusta tanto la pantalla de nuestro teléfono que a diario buscamos nuevas funcionalidades que demuestren su “inteligencia”.

 

Un termostato inteligente que aprende de los hábitos familiares. Un candado de bici que se abre cuando te acercas con el móvil. Una bombona de gas para la barbacoa que permite comprobar el nivel en tu pantalla. Un llavero dotado de localizador. Un interruptor de electricidad que puedes encender y apagar desde el otro lado del mundo, o desde el sofá. Bolas de malabarismo que registran su trayectoria. La mayoría de ellos son dispositivos con baterías que hay que ocuparse de recargar. Y, por supuesto, si se cae el wifi, tenemos un problema.

 

El internet de las cosas trata de encasillar la vida diaria en aplicaciones informáticas. A través de las cosas conectadas, las empresas consiguen reunir mayor información del uso de los productos. Una tendencia que se acelera gracias al avance en las comunicaciones sin cables y el desarrollo de sensores. Tecnologías que a su vez vienen potenciadas por la disminución de costes y nuevas iniciativas de financiación como crowdfunding que anima a muchas startups.

 

Estos movimientos empresariales, tecnológicos y sociales confluyen en la ‘digitalización invisible’, que es el objetivo final. De momento, en muchos casos es al contrario: costumbres sencillas que solucionábamos con gestos naturales, se vuelven aparatosas, torpes y erráticas cuando intentamos emularlas con dispositivos y líneas de programación. Si seguimos así vamos a necesitar una aplicación que sustituya nuestro sentido común ¡o que nos avise cuando su nivel esté por los suelos!

 

¿Es necesario conectar a internet cualquier objeto, incluso cualquier proceso mental, por pequeño, instintivo y básico que parezca? Probablemente no. Seguramente sea una barbaridad, una exageración, pero pasajera. Propia de una fase de adaptación, típica de una revolución. Al fin y al cabo, ¿quién hubiera creído necesario en su día conectar a la electricidad procesos tan sencillos y naturales como lavar la ropa, escribir una carta o calentar un vaso de leche? La innovación nos lleva a lugares que no habríamos podido imaginar.

 

SOBRE EL AUTOR

 

Andrés Macario Gañán es el director general de Vacolba, partner de negocio orientado a la venta en entorno digital. La clave de su éxito es el foco en resultados, la excelencia en el desempeño y la flexibilidad en la implementación. Ofrece una solución llave en mano, acercándose al usuario final a través de profesionales especialistas en ventas de calidad.

 

Vacolba nació para ayudar a las empresas a impulsar sus ventas en el nuevo entorno digital y se ha consolidado como partner de importantes marcas como Movistar y Sanitas.

 

Andrés está muy presente en el mundo digital a través de su blog andresmacario.com y su cuenta en Twitter @andresmacariog donde ofrece consejos para la transformación digital de las organizaciones y pautas para ser CEO digital.

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