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CEO Digital

Andrés Macario
Blog sobre transformación digital de Andrés Macario

Cuando una galleta se volvió digital

No hay nada que temer. No pienso proponer -al menos de momento- una merienda a base de bytes a digerir por nuestro sistema operativo. Esta vez toca detenerse a contemplar cómo la forma en que llegamos a nuestro público puede cambiar radicalmente los resultados de un producto que, de forma objetiva, podría parecer indiferenciado: una galleta.

La galleta que he elegido hoy como protagonista de mi relato fue diferencial desde sus orígenes, cuando unos fabricantes de bollería decidieron asociarse. Fue en Manhattan, como muchas otras start-ups, pero a finales del siglo XIX. Unos años más tarde nació Oreo, un sándwich de galleta relleno de crema. La idea no era original sino que se basaba en otra llamada Hydrox que fue anterior. La National Biscuit Company (Nabisco) pronto hizo de Oreo, su nombre y su envoltorio dorado, un símbolo nacional.

 

Desde el principio se cuidó el diseño del producto, que fue evolucionando con el tiempo y extendiéndose, hasta llegar a más de 100 países y vender cerca de 100 millones de unidades al día: apodada la favorita de América, se ha convertido en la galleta más vendida del mundo. El secreto ha sido adaptar la forma de llegar a su público, crear valor y despertar verdaderos fans.

 

En España no llegó hasta 1995 y por eso no forma parte de los iconos de nuestra generación. Pronto se hizo notar con eventos para crear admiradores que la distinguieran de las demás y aprendieran su peculiar y mítica forma de comer una Oreo: twist, lick and dunk (algo como separarla, lamerla y mojarla en la leche). Tampoco se le escapó la importancia de las redes sociales para llegar a sus consumidores: ya en 2011 irrumpió en Facebook batiendo records al conseguir en 24 horas más de 100.000 “me gusta”. ¡Hoy supera los 42 millones!

 

Su último y más digital paso es un caso de éxito que parte, una vez más, del análisis de su principal público comprador: las madres, que resultan ser mayoría entre los aficionados a juegos sencillos para el móvil. Para desarrollar el suyo, Oreo recurrió a expertos en juegos. A través de una app para el móvil, consigue un contacto directo con sus compradores y consumidores, un canal de comunicación directo a su bolso. El juego se basa en los tres pasos para comer la galleta, reforzando así sus señas de identidad.

 

Lanzar un juego gratuito es fácil, pero también lo es que pase desapercibido entre las 4 millones de apps que se ofrecen en las plataformas, o app stores. Para conseguir estar en los primeros puestos se estableció un sistema de compras dentro de la app cuyos beneficios comparte con la empresa distribuidora. Este incentivo al canal -junto con la comunicación hacia el consumidor- completa una fórmula que le ha llevado a cinco millones de descargas y cinco mil millones de galletas virtuales que sus fans han “degustado” en sus pantallas móviles.

 

Una forma de comunicación rentable que no sustituye pero sí complementa el tradicional esfuerzo publicitario de la marca. ¿Quién dijo que digitalmente sólo se transmiten datos? Es posible llevar la emoción de una marca a la pupila del consumidor, incluso en momentos en que es difícil estar: la ocasión de consumo o la oportunidad de compra.

 

SOBRE EL AUTOR

 

Andrés Macario Gañán es el director general de Vacolba, partner de negocio orientado a la venta. La clave de su éxito es el foco en resultados, la excelencia en el desempeño y la flexibilidad en la implementación. Ofrece una solución llave en mano, acercándose al usuario final a través de profesionales especialistas en ventas de calidad.

 

Vacolba nació para ayudar a las empresas a impulsar sus ventas en el nuevo entorno digital y se ha consolidado como partner de importantes marcas como Movistar y Sanitas.

 

Andrés está muy presente en el mundo digital a través de su blog andresmacario.com y su cuenta en Twitter @andresmacariog.

 

 

 

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