Pefilblogpatricia original

Campamento Marketing

Patricia Sánchez Holgado
Bienvenidos a la jungla

El cuento de la lechera... el principio de la historia.

2 imgppal detail

Ya que estamos de campamento, una de las actividades más divertidas que vamos a hacer es contar historias. Y toda historia siempre tiene un comienzo.

Una de las fábulas más ilustradoras que recuerdo es El cuento de la lechera. Para los que no lo tengáis fresco os recuerdo brevemente la versión original...

Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. Como esta leche es muy buena, - se decía - dará mucha nata.
 
Batiré muy bien la nata hasta que se convierta en una mantequilla blanca y sabrosa, que me pagarán muy bien en el mercado. Con el dinero, me compraré un canasto de huevos y, en cuatro días, tendré la granja llena de pollitos, que se pasarán el verano piando en el corral. Cuando empiecen a crecer, los venderé a buen precio, y con el dinero que saque me compraré un vestido nuevo de color verde, con tiras bordadas y un gran lazo en la cintura. Cuando lo vean, todas las chicas del pueblo se morirán de envidia. Me lo pondré el día de la fiesta mayor, y seguro que el hijo del molinero querrá bailar conmigo al verme tan guapa.
Pero no voy a decirle que sí de buenas a primeras. Esperaré a que me lo pida varias veces y, al principio, le diré que no con la cabeza. Eso es, le diré que no: "¡así! "

La lechera comenzó a menear la cabeza para decir que no, y entonces el cubo de leche cayó al suelo, y la tierra se tiñó de blanco. Así que la lechera se quedó sin nada: sin vestido, sin pollitos, sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche: sin la blanca leche que le había incitado a soñar.

Fábulas de Esopo. Vicens Vives

 

3 maneras de planificarte la vida… y por qué es tan importante*


Sinceramente, yo no recordaba este cuento así. Me parece que en la versión más actual ya se habla de aumentar la ganadería, diversificar el negocio, y cosas similares,  no de soñar y soñar para conseguir solamente un buen marido, tan ofensivo como machista a más no poder, pero este no es el tema que la liamos…

 

Esta buena mujer en realidad tenía un gran espíritu emprendedor. Había hecho todo un plan de negocio a medio plazo y había pensado hasta los detalles mínimos para lograr su objetivo (sea el marido o un cerdo para jamones, ejem) .
Pero OH ¡ sorpresa, que de repente tuvo un traspiés en el camino, (cuántos habrán pasado por lo mismo) pero en lugar de contar una segunda parte del cuento, se inventaron una moraleja para cortar las alas a todos aquéllos que tuvieran ideas frescas.

 

La lechera como buena mujer y emprendedora se hubiera agarrado un cabreo de cuidado por lo que le había pasado, pero después de pegar 4 gritos al aire se hubiera levantado y vuelto por donde había venido para seguir ordenando leche.
Al día siguiente y por el mismo camino, no sólo ya se andaba con ojo mirando las piedras, sino que habría buscado una cántara bien cerrada y protegida para que no se derramara ni una sola gota. Aprendió rápidamente la lección.

 

Qué os parece, es o no es planificación. La moraleja no es evitar los castillos en el aire, sino estar preparado para construirlos, no nos debe pillar nada desprevenidos. Y sobre todo que hay que aprender de los errores, sean propios o ajenos.


Empecemos por el principio: un esquema mental…

Poner orden a nuestras propias ideas es fundamental para tener un punto de partida. No vamos a hablar de nada trascendental, sino que quiero obligaros a pensar sobre ello.

 

Para simplificar, yo creo que hay 3 grandes modelos:

 

Planificación espontánea

 

Como la combustión, pero esta explota con retardo.  Aunque no lo creáis hay muchas personas capaces de planificarse sobre la marcha. Suena a incongruencia pero no lo es, al contrario. El hecho de poder determinar cuáles son las prioridades en un momento preciso demuestra una gran capacidad de análisis, seguridad e iniciativa, unos valores notables para un buen gestor.
Pero el problema que tiene es que no eres tú quien dominas el tiempo ni la situación. Te pueden surgir muchos imprevistos y cuando te desborda sólo sientes el caos.


Planificación por obligación

 

Este es el caso de todos aquéllos a los que les van brotando marcas en las agendas cual hongos en el bosque. Si tienes una agenda compartida sabrás a lo que me refiero, pero si además tienes tantas obligaciones que no te queda un minuto para ver las que son realmente importantes es que tienes un problema.  Esto solo se soluciona reservando parte de tu espacio para ti, evita que todo tu tiempo esté disponible para que los demás lo ocupen y así podrás gestionarlo tu. Es decir, debes ser capaz de separar lo realmente importante de lo opcional para ordenar tus tareas en consecuencia.


Planificación estratégica

 

Aunque el nombre suene rimbombante esta es la mejor de todas. Es la que todos desearíamos tener y desde luego lo intentamos. Significa que realizamos nuestro plan en base a lo que queremos conseguir, nuestros objetivos.
Sólo hay que dedicarle un poquito de tiempo cada semana o cada quince días para poder organizar nuestras citas, necesidades y objetivos y cada día repasarlo antes de empezar. De esta manera el tiempo será muy productivo y al finalizar la semana nos parecerá que todo ha salido bien por el simple hecho de estar organizados y tener las mínimas sorpresas posibles.

 

Como pequeña ayuda os traigo algo divertido, un documento descargable listo para imprimir que os puede servir para ordenar las ideas y planificar una semana,  porque por algo se empieza y hay que hacerlo con alegría.

 

Planning semanal

 

No es ningún tratado de psicología pero es un punto de partida para tener nuestro tiempo mínimamente estructurado.
En cualquier tarea notareis que os sentís más cómodos si sabéis cuándo hay que ejecutarla, y si tenéis una visión global podréis valorar mejor las necesidades que os van a surgir.

 

 *El orden te hará libre, y planificarte te hará productivo.

 Campamento Marketing

Comentarios

Virginia Negrete M. 03/01/2015 19:11 #3
Muy buen ejemplo, aunque el cuento no lo conocía, me sirvió mucho, muy didáctico.....
Jose 10/04/2013 16:58 #2
Esto me lo voy a tener que aplicar porque debo ser de lo mas espontaneo... Gracias por ese planning tan gracioso, no lo conocia.
María CDC 10/04/2013 14:12 #1
Qué razón tienes amiga, el mejor gestor de su tiempo es uno mismo, muchas veces no le damos importancia a nuestra propia planificación, y pararse unos minutos a organizar cada día en ocasiones hace que los días parezcan tener 36 horas. Estrategia, es pura estrategia. Un artículo muy bueno como de costumbre... ¡enhorabuena!

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: