Morante original

Caminos que recordar

José Luis Morante

Guisando. Rumor de arroyo

 
Los escarpes de la Sierra de Gredos componen una orografía peculiar que condiciona los modos productivos de los municipios cercanos. Pero el paisaje difiere según se localicen a una u otra vertiente del macizo terciario. La umbría de Gredos es la ladera norte, la de Hoyos del Espino o Navarredonda; tiene una temperatura continental más extrema que mantiene las cumbres nevadas en los meses invernales, con una humedad de superficie propia para el pasto y la cría de una intensa cabaña vacuna. En la cara sur, en cambio, la que mira hacia Candeleda desde los Galayos, las cumbres se alzan despejadas y muestran las desnudas aristas del granito; sus líneas sobreviven casi inalterables a la erosión. En esta ladera resalta uno de los municipios más relevantes de la comarca arenense del Valle del Tiétar: Guisando.

Su altura no sobrepasa los ochocientos metros. El casco busca cobijo bajo la cordillera en una hondonada que propicia un clima benigno, con indicios climáticos casi mediterráneos: meses invernales sin bajadas termométricas y un mantenido verano que congrega una inacabable afluencia turística, atraída por el Parque Natural de Gredos y por un hábitat rural que concede una familiaridad inmediata al visitante.

La capa vegetal del pueblo entremezcla árboles de hoja caduca como el castaño y el roble y vegetación de pinada, siempre expuesta al incendio que en los últimos años se ha propagado por distintos sitios del término municipal.

Como es sabido, en 1976, Guisando fue declarado conjunto histórico-artístico y esa distinción que enorgullece a sus moradores, ha fomentado un espíritu arquitectónico de conjunto y una sabia armonía ornamental. Las calles muestran limpias fachadas de cal o pulida mampostería de granito, balconadas y maderas con amplia variedad de macetas. Los distintos itinerarios urbanos casi siempre tienen un elemento en común: el inacabable rumor del arroyo Cobacho, un cauce transparente que traza una simetría de cristal entre las casas.

No es el único sitio de interés de Guisando. Las sendas montañeras fijan como meta de escalada las alturas de La Mira, La Cabeza de Arbillas y la Cabeza del Cobacho, junto al destino más profesional de la zona: Los Galayos. Quien prefiera un itinerario menos escarpado en el que multiplicar sus pasos sosegados puede explorar las arterias forestales que discurren entre casas de campo, arbustos, árboles frutales y pequeños huertos que se acercan al camping. Allí en verano se celebran citas musicales con grupos en directo.

Cuando enfilo la carretera hasta Arenas de San Pedro, los Galayos me miran en silencio, como si necesitaran confirmar la grata impresión que deja en mi ánimo este paisaje. Asiento de inmediato; en los primeros pasos del siglo XXI, Guisando mantiene su identidad y aparece como uno de los municipios más bellos de nuestra provincia.

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