Morante original

Caminos que recordar

José Luis Morante

Gotarrendura y su Museo

 
En una de las vías arteriales más conocidas de la provincia, la carretera que une la capital y Arévalo, se encuentra Gotarrendura, un pueblo que define su paisaje como zona de transición hacia la peculiar orografía de La Moraña, formada por cerros suaves, de lomas inadvertidas, y llanadas extensas que conforman las tierras de labor de la agricultura tradicional.

Viví en Gotarrendura hace algunos años una jornada para el recuerdo en torno a uno de sus vecinos más ilustres, el pintor Eugenio López Berrón. El artista fue nombrado hijo predilecto del pueblo y se habían programado distintas actividades oficiales en las que participé como coordinador cultural del Hogar de Ávila en Madrid.

La huella de López Berrón está muy presente en el museo del municipio, un espacio artístico dedicado al arte y a la etnografía de la tierra morañega. Una antigua casa de labranza ha sido acondicionada para mostrar al visitante objetos de uso cotidiano en la vida rural como trébedes, pucheros, fuelles, vasijas, candiles y en el patio los aperos de labranza y las herramientas para la yunta, con dependencias que acogen una amplia muestra del artista abulense. No es el único lugar de parada obligatoria. Muy cerca del museo se encuentra el templo barroco de San Miguel Arcángel; su apariencia externa, sobria y sencilla, contrasta con la calidad de su retablo del siglo XVII. Por último, merece otro descanso el palomar teresiano que permite recuperar algunos pormenores biográficos de Teresa de Cepeda. Es una tradición local que el municipio fue cuna de la santa abulense y de sus hermanos, aunque la historiografía no ha podido contrastar actas ni partidas de nacimiento de esa época.

El cercano campo abierto que abraza las primeras construcciones permanece en silencio y la línea de asfalto hasta la capital difunde el cromatismo ocre y amarillo de la entrada del otoño. Barbechos salpicados de matas y algunos arbustos en las lomas salvaguardan los escasos verdes que todavía perduran. Un campo que ya espera el arado para acoger más tarde la semilla, un tema que de nuevo me llena la retina con algunas imágenes de esa imagen íntima de la provincia que habita en los pinceles de López Berrón.

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