Morante original

Caminos que recordar

José Luis Morante

Fontiveros y San Juan de la Cruz

 

Una circunstancia personal me acercó a Fontiveros hace algunos años. Tuve la fortuna de ser el primer escritor abulense que ganaba el Premio internacional de poesía San Juan de la Cruz. Convocaba el certamen la Caja de Ahorros de Ávila y la Colonia Fontivereña, con el impulso institucional del Ayuntamiento de Fontiveros. Por muchas razones, fue un acontecimiento inolvidable, pero sólo una prevaleció sobre las demás: el premio unía mi nombre a la voz indeleble de San Juan de la Cruz, una de las personalidades mayores del canon literario de cualquier época. Los actos de entrega del certamen propiciaron una visita guiada y minuciosa por los rincones municipales y me permitieron conocer la fisonomía actual de un municipio laborioso y dinámico, cuyo nombre sigue ligado en la historia a la recepción de la obra sanjuanista.

El mejor punto de partida para adentrarse en el callejero es el monumento del poeta místico en la plaza. La escultura fue costeada por suscripción popular y la realizó el escultor Ricardo Font, empleando el bronce para modelar la imagen de San Juan con una enorme cruz en la mano derecha y un libro abierto en la izquierda. La estatua se sitúa sobre un pedestal de granito y una pequeña reja la separa del entorno urbano. Muy cerca está la dependencia principal del ayuntamiento, órgano impulsor de iniciativas culturales, como la celebración el 14 de diciembre, día patronal, de la procesión de San Juan de la Cruz, tras los oficios religiosos. A mediodía se celebra un cocido popular y por la tarde es la Academia de Juglares de Fontiveros la responsable de llevar a cabo las lecturas poéticas que conmemoran el ambiente lírico festivo del municipio.

El callejear sin prisa invita a fotografiar con los sentidos las abundantes casas solariegas, cuyas fachadas y portones han perdurado, pese a la erosión del tiempo, o a las transformaciones impulsadas por sus moradores. Sirve de guía mayor el edificio más representativo del pueblo: la parroquia de San Cipriano. Sorprenden sus dimensiones, ya que está considerado como el mayor templo mudéjar de la extensa planicie morañega. El templo emplea el ladrillo como material de alzada y cuenta con dos portadas de arcos apuntados. Ya en interior, la gran nave central convive con un esbelto crucero y con algunos elementos internos de interés como el retablo, las pinturas de temática religiosa y el órgano castellano, construido en el siglo XVIII.

A las puertas de la casa natal de San Juan son varios los visitantes que llevan como yo un libro en la mano. Los poemas conservan su valor doctrinal y místico y ponen en el aire de Fontiveros, de la tarde sosegada, el €œ no sé qué que queda balbuciendo€Ś€

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