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Caminos que recordar

José Luis Morante

El Puente del Duque

A menos de dos kilómetros de distancia del núcleo urbano de Hoyos del Espino, en la carretera que conduce hacia la Plataforma de Gredos, El Puente del Duque es un paraje natural de alto valor ecológico y uno de los enclaves forestales mejor conservados de nuestra provincia que alterna las formaciones herbáceas, el sotobosque, los musgos y líquenes y las arboledas. Su altura, casi a 1500 m sobre el nivel del mar, concede a la zona una climatología singular que fomenta el verdor de sus prados y genera una amplia variedad de especies vegetales.

Pero el pino común es el principal protagonista del paisaje; es un árbol de tronco recto y ramaje escalonado que ha propiciado a lo largo de los años su aprovechamiento para la industria de muebles y como elemento de construcción de suelos, porches o cubiertas; también como combustible para dar calidez a la sobremesa del invierno y a la charla amistosa hasta la madrugada.

Los pinares pueblan la vaguada y perfilan las laderas del río Tormes, cuyas aguas frías y transparentes, camino de su encuentro con el río Tajo, invitan en verano al sosegado baño y en otras estaciones a la pesca. Bajo el puente, el agua parece negra, como si su profundidad avisara del peligro, pero sólo unos metros, cauce arriba, el agua se remansa y el sol calienta pozas donde se puede practicar sin ningún riesgo la natación.


Un camping junto al Puente del Duque y las piscinas naturales atrae a numerosos visitantes en verano y ha regulado la acampada libre que tanto daño ha hecho habitualmente a la flora y fauna de la zona. Los flujos incontrolados de turistas generan una contaminación de residuos, un desgaste de los suelos naturales; por eso, el vallado de zonas y la prohibición de algunos accesos son medidas que contribuyen a cuidar el espacio colectivo y a evitar uno de los peligros más comunes de nuestros veranos: los incendios, sobre todo en épocas como la actual en la que la prolongada sequía ha secado la vegetación de hierbas y pastos.

En esta zona comienza el Parque Regional de la Sierra de Gredos, un espacio protegido, del que no tardaremos en ocuparnos en este blog, creado para hacer compatible el ocio y el tiempo libre con el disfrute de la naturaleza.

Hay dos épocas en las que el Puente del Duque se muestra al visitante con todo su esplendor: en invierno, cuando la nieve cubre las alturas de la sierra y sobre los pinares se difunde un limpio fondo de blancura, y en verano, cuando la brisa de los atardeceres refresca de las altas temperaturas del verano continental. En cualquiera de esas dos épocas, una estampa de calma y verdor, una mirada al río de Heráclito que pone en nuestros sentimientos un velo de melancolía: todo fluye y nada permanece.

JOSÉ LUIS MORANTE

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