Morante original

Caminos que recordar

José Luis Morante

Ávila, Punto Cero

El agua dormida del río Adaja y los yacimientos graníticos de los alrededores dan a la ciudad una primera imagen de lejanía y frío. La piedra se convirtió en el elemento de construcción más utilizado y guarda su solidez y su carácter árido. Pero la impresión se desvanece pronto, mientras se pasea alrededor del máximo símbolo de la ciudad, la muralla, un cinturón defensivo construido entre 1090 y 1099, con una longitud de dos kilómetros y medio de perímetro que comprende seis puertas, ochenta y ocho torres y más de dos mil almenas. El adarve, o pasillo exterior que corona la muralla, permite contemplar desde las almenas, los edificios adosados al cerco de piedra, como el ábside de la catedral, el palacio episcopal o el parador de turismo Raimundo de Borgoña.

El interior de la muralla está lleno de edificios históricos singulares, sobre todo de palacios pertenecientes a la nobleza que participó en su repoblación y en las operaciones militares de la Reconquista. Muchos tienen en sus portadas escudos nobiliarios de las más antiguas familias, los Águila, los Serrano, los Velada€Ś Otro edificio característico del interior es la catedral.

Se encuentran extramuros, fuera del recinto fortificado, la iglesia de san Pedro, de estilo románico, con tímpano de arcos de medio punto, llamativo rosetón en la fachada y sólidos contrafuertes, la basílica de San Vicente, con fachada de transición hacia el gótico, llamativas torres y un claustro adosado que servía de refugio a los peregrinos.

Arco de San Vicentre, Muralla de Ávila

Vista desde la Plaza de Santa Teresa

Otros enclaves singulares son el monasterio de Santo Tomás, muy relacionado con los Reyes Católicos y el monasterio de la Encarnación en el que son muy nítidas las huellas de los dos grandes místicos abulenses, Santa Teresa de Jesús, patrona universal de la ciudad y San Juan de la Cruz, uno de los grandes poetas de todos los tiempos.

Además en los distintos barrios de la ciudad existen otros templos como la iglesia de Santiago de torre octogonal, volcada hacia el valle de Amblés y con el fondo montañoso de la Sierra de Gredos.

Plaza de Santa Teresa,

Plaza Santa Teresa, "El Grande"

Cumplido el rito de los monumentos abulenses, el punto cero de nuestra provincia, queda por descubrir la otra cara de la ciudad, el lugar hospitalario de la buena gastronomía o el bar cálido para el encuentro, la tertulia y las copas de la madrugada. Pero esa ciudad es personal, no viene en ninguna guía y cada visitante debe trazar su propio itinerario, su particular punto cero.

José Luis Morante

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