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Buen ciudadano Canino

Pedro García

Miedos (I)

Uno de los problemas que afectan a nuestros perros en la actualidad, es el de los miedos.

 

Miedo a los ruidos, las personas, a otros perros, estos problemas pueden tener un origen hereditario, son hijos de perros miedosos e inseguros, de los cuales, salen hijos con tendencia a tener este problema, y que la convivencia de los cachorros con los padres durante el periodo neonatal y parte del periodo crítico, hace que se desarrolle dicho problema, la falta de socialización, la exposición a experiencias anteriores no controladas, pero sea cual sea su origen, en la mayor parte de los casos existe, por lo general, un reforzamiento de estas situaciones casi siempre por parte de los propietarios, de forma inconsciente y por falta de conocimientos, para poder resolver estas situaciones y lo que es peor, el empleo de medios poco adecuados, para la resolución del problema.

 

Generalmente reforzamos de forma negativa las actitudes de miedo de nuestro perro cuando intentamos ayudarles (consolarles), momento en el cual, lo único que hacemos es indicarles que ocurre algo anormal, y que hasta nosotros nos preocupamos ante la situación planteada, lo cual le afecta más aún porque pone en entredicho nuestra seguridad de líder.

 

Otra de las formas que usamos es someter a nuestro perro a ruidos constantes esperando que se habitúe a ellos. Esto se llama método de inundación y aunque en algunos casos, muy pocos, puede dar resultado, en la mayor parte de ellos crea más problemas que resuelve.

 

Existen varios técnicas para corregir estos problemas. Yo personalmente prefiero la llamada desensibilización sistemática, que consiste en someter al animal problemático a los ruidos que le son aversivos pero con unos niveles de sonido que él pueda soportar sin ningún problema, ya sea porque el tono es muy bajo o porque el ruido se produce a una distancia suficiente para no perturbarle.

 

Una vez en esta situación, mediante reforzamiento positivo, generalmente prefiero el juego u otras actividades que sean muy del agrado del perro, hacer que él acepte, paulatina y progresivamente, la situación sin problemas.

 

Pero para ello necesitamos saber e identificar el problema, conocer cual es el umbral de respuesta que tiene al problema y el momento justo que hace que se produzca la respuesta de miedo.

 

Por supuesto, este trabajo tiene que realizarse en lugares donde podamos controlar el ambiente y podamos prever y controlar la respuesta de nuestro perro con el fin de no tener que forzar de ninguna manera dicha conducta; en la actualidad existen medios y material didáctico para la realización de este trabajo.

 

Nos colocaremos con nuestro perro en un lugar tranquilo y con pocas estimulaciones para conseguir una mayor concentración en el juego, que como ya hemos dicho tiene que ser muy estimulante para él. Una vez que lleguemos al mayor nivel de excitación en el juego, haremos que aparezcan los ruidos que le son aversivos, pero en la tonalidad que ya hemos averiguado que no provocará la respuesta de miedo, y
en diferentes sesiones aumentaremos paulatinamente la tonalidad de los mismos. De esta forma el aprenderá a acatar esos ruidos sin problemas, en esta situación controlada.

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