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Blog Ramón Vicente

Tribuna de Salamanca

Sangre nueva

Hay gente, músicos, que viven de las rentas o se meten en colectivos para ganarse los cuartos, afortunadamente son los menos. En esta profesión no te bajas, te tiran. Otros, en cambio, se reinventan constantemente. Algunos se toman unos años de reflexión y vuelven con fuerza. Es el caso de Peter Gabriel, que se sube de nuevo a los escenarios con temas de antes tocados con la batuta del director de una orquesta. Peter se bate el cobre en este nuevo trabajo con una sinfónica donde reinventa canciones como Lovetown, Down to Earth, Solsbury Hill o la archiconocida Don´t give up.

Cuando se fundó Genesis, en 1967 y por unos cuantos amigos, pocos podían pensar que en los tiempos que corren unos colegas de la escuela fueran a llegar tan lejos. Tony Banks, Anthony Phillips, Chris Stewart y Peter Gabriel formaron una de las bandas más importantes de nuestro tiempo. Juntos se dieron a conocer, con Peter Gabriel como flautista y vocalista principal, logrando convertir al grupo en una banda de culto para muchos.

El londinense, nacido en los años cincuenta, fue galardonado en la 57 edición de los BMI London Awards por su influencia generacional en el mundo de la música. Aunque este premio no es el único. A lo largo de su dilatada carrera también ha obtenido galardones como el Premio de música Polar (2009) o el Rock & Roll Hall of Fame (2010), por citar de los más recientes. Una carrera de largo recorrido y reconocimiento, ¿de qué pasta está hecho un personaje como Peter?

Y no lo digo porque sea un músico excepcional, sino porque además es una persona comprometida y en lucha contra las injusticias y los problemas sociales, sobre todo con la pobreza en África. Con estos mimbres a más de uno le gustaría que a gente como él se la escuchara y que la postura defensora de los derechos humanos fuera nuestro libro de cabecera. Recuerdo como si fuera ayer los conciertos que vi en su día en Argentina y Chile junto con Amnistía Internacional, en el 90, eso sí, por la tele, yo era muy joven entonces.

New Blood es el nuevo y noveno disco como solista del británico, lanzado hace unos días, concretamente el diez de octubre de este 2011. Por cierto, este es uno de esos discos que merece la pena tener en tu discoteca y aunque la venta de música está de capa caída en las tiendas, no en la red, no está de más gastarse unos cuartos para tener una joya sonora.

Hoy en día es difícil encontrar gente comprometida y la que hay, anónima, la intentan silenciar y callar. Por eso es muy importante la labor que hacen algunos músicos o actores. En un mundo globalizado se necesita ser mediático para llevar un mensaje de solidaridad, que no falta en el mundo de la música y que muchos no quieren escuchar.


A pesar del paso del tiempo hay canciones que, como Don´t give up, parecen escritas hoy y no sólo por su mensaje. Cambia la tecnología -¿dónde llegaremos?, me pregunto-, pero lo realmente importante retrocede ¿qué más hace falta para verlo?

En esta tierra orgullosa crecimos fuertes. Desde el principio nos falta de todo.
Me enseñaron a luchar, me enseñaron a ganar, nunca pensé que pudiera fallar.

No abandoné la lucha o eso me parece. Soy un hombre que ha abandonado todos sus sueños. He cambiado mi rostro, he cambiado mi nombre pero nadie te quiere cuando pierdes.

No te rindas, porque tienes amigos.
No te rindas, todavía no estás derrotado.
No te rindas, yo sé que puedes hacerlo bien.

 

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