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Blog Paco Cañamero

Tribuna de Salamanca

La juventud responde ante las cosas bien hechas

Por la provincia se anuncian los festejos del Corpus de Ledesma, los mismos que desde hace varios años son los mejores programados en esta tierra. Una miniferia en toda regla y con dos corridas de cartel y tronío gracias a la inversión que se hace en esa villa tormesina.
Dos festejos de feria grande en la que es una magnífica promoción taurina y un imán económico para la vieja Bletisa, gracias al tirón de la gente que llega atraída por dos interesantes corridas de toros.

Mientras se acerca ese momento, los aficionados comentan la reciente encerrona de Juan del Álamo y sus consecuencias. No falta quien únicamente busca defectos, ni tampoco quienes pretenden lanzar las campanas al vuelo y coronarlo ya como figura, ambas coyunturas tan dadas a practicar por los salmantinos.

No, las cosas como son y todo a su debido tiempo, que es una diamante en bruto al que se debe pulir. Llegó el novillero lastrado por su ausencia de San Isidro, que ha tenido un significado tan negro para su carrera con el innegable paso atrás al ceder su puesto a otros novilleros como Jiménez Fortes, López Simón y sobre todo el mexicano Sergio Flores.

Por eso la tarde de Salamanca, en la que se recupera una fecha taurina en la capital, no era una más, era el día de cargar la moral del novillero y coger fuerza psíquica para afrontar esa importante tarde en la que se convertirá en matador de toros en Santander. De dar un golpe en la mesa y demostrar que allí está él con todas las consecuencias. Y desde luego que no está olvidado cuando muchos ya le habían colocado la losa del fracaso.

Tenemos delante a un torero de prometedor futuro y hay que apoyarlo, jamás echarle la zancadilla para facilitar su caída. Es novillero y se mostró como tal, por lo tanto en proceso de aprendizaje y con largo camino por recorrer. Vamos, es igual que si a un alumno de primero de Medicina se le exige ya como si fuera cirujano. Las cosas hay que hacerlas en su momento y en su camino, pero con exigencias, claro está, y evitando las lisonjas y paños calientes que tanto daño han hecho a otros toreros.

Del Álamo tiene la virtud de su capote y también esa espada que la tarde de San Juan fue un cañón, lo demás el tiempo lo pulirá y debemos partir de la base que se está formando. Ni estuvo mejor, ni peor que antes. Estuvo en la línea que debe, sabedor del largo camino que le queda por recorrer. Pero la tarde del 12 de junio trajo varias lecturas positivas que debe aprender la empresa y no preocuparse, como hasta ahora, exclusivamente de hacer caja en la feria.

Siempre los taurinos han sido poco dados a invertir y a fomentar novedades, por lo que el paso dado en esta ocasión es siempre positivo y lo que hay que tratar es de repetirlo en nuevas ediciones, al haber aprendido la fórmula. Y se demostró que con los precios populares la gente acude a la plaza. Y además, lo más hermoso fue ver en los tendidos a tantos jóvenes disfrutando de la tarde de toros. Cientos de jóvenes que en la feria no pueden acudir por lo caras que son las entradas al ser la Fiesta un espectáculo en el que, en la mayoría de las plazas, no se promociona la cantera de aficionados.

Sin embargo, se ha demostrado que con unos precios equilibrados las nuevas generaciones se interesan por la Tauromaquia, van a la plaza y, encima, se divierten, como ocurrió el domingo. Y esa lección la deben aprender los empresarios para la feria de septiembre, al menos en esas corridas que desde el momento que presentan los carteles se sabe de sobra que no se cubrirá ni medio aforo de la plaza.

Eso es lo que hay y todo se empieza por realizar las cosas bien y dentro de la demanda que exige la afición. Y la afición quiere toros, pero también precios razonables, como los del día de San Juan de Sahagún.

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