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Blog Paco Cañamero

Tribuna de Salamanca

El ruedo de España

Agosto vive su particular ecuador con la vieja piel de toro, de España entera, convertida en un ruedo. Las ferias, junto a los distintos espectáculos taurinos se suceden sin solución de continuidad a lo largo y ancho del país. Son días en los que los sonidos de los timbales y clarines se escuchan retumban en los oídos del aficionado con el orgullo de vivir tan cerca nuestra Fiesta. Nuestra Tauromaquia, símbolo y grandeza de esta tierra.

Mientras tanto, la temporada avanza y ya se ha definido con varios nombres importantes en el podium de honor. Por un lado el del mito de José Tomás, quien va a su propia guerra ajena al resto de los toreros y con mucha tierra por medio entre él y los demás. José Tomás es otra historia, como otra historia son sus seguidores, quienes en su mayoría se han apunto al esnobismo de estar presente en todas sus actuaciones.

Mientras, José Tomás seguro que deshoja estos días la margarita de su futuro. Un futuro que solamente él sabrá y del que hay tantas apostillas, aunque por el bien de la propia Fiesta lo mejor es que continúe y, además, rivalice con los grandes toreros de la actualidad. O lo que es igual, que toreé en Madrid con El Juli y Manzanares; en Sevilla, con Manzanares; en Bilbao, con Ponce o El Cid€Ś Y ahí, triunfador de esa guerra es cuando José Tomás puede decir muy alto que es un torero de época. El primer torero de época del siglo XXI si es capaz de dejar KO sobre las arenas al resto de protagonistas.

En el otro grupo sigue al frente un Julián López €˜El Juli€™, quien no se aferra del vagón de cabeza y cada día saca el hacha de su técnica para seguir de líder y marcando una época en el toreo. Lo del Juli ya comienza a ser algo a tener en cuenta después de ser capaz de aguantar tantas temporadas al máximo y sin levantar ni un momento el pie.

Y en ese podium otro nombre propio es el de Manzanares, casa vez más puro, más torero y con la importancia de tanta gente joven como ha llegado de su mano a la Fiesta. A Manzanares, que siendo un gran torero, además de tener gracias ha caído gracioso, nadie le censura ya sus medios pases cuando cita sin adelantar la muleta (como hacía su padre en la última época de su longeva carrera). O no rebozarse los toros y pasárselos lejos, aunque tapándolo con su gran empaque y torería. Pero lo cierto es que un torero grande. Como grande también es Talavante, sobre todo cuando cita al natural, adelanta la muleta y con los flecos barre literalmente las arenas para surgir la grandeza de sus naturales, que lo más supremo del arte del toreo.

Es lo mejor de esta temporada, en la que también hay otros toreros lejos de su mejor momento. Como Morante, a quien no le embisten los toros, ni él tampoco vive sus mejores días; aunque con su genialidad en cualquier momento volverá a los titulares con un éxito. No tampoco está en su esplendor El Cid, a pesar de que en los últimos días ha vuelto a cuajar varios toros con su particular sello, además de la fortuna que lo acompaña siempre en los sorteos.

Todo ello en unos días en los que Ponce sigue su particular decadencia y ya a la rebatina del toreo, buscando las últimas pesetas que suelen ser muy amargas. Sobre todo para alguien como él, quien con sus defectos y virtudes, lo ha tenido todo.

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