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Blog Miguel Refoyo

Tribuna de Salamanca

Vida transcrita en imágenes

Mike Leigh continúa fiel a su estilo y compone un hermoso relato sobre la soledad traspasando la pantalla con una lección de sencillez, transparencia y vitalidad fílmica.
El realismo y delicadeza de la condición humana, la sencillez y las aproximaciones llenas de matices son constituyentes distintivos del vestigio cinematográfico de un cineasta tan fiel a sí mismo como Mike Leigh. El veterano cineasta es especialista en abordar magníficas lecturas de corte humano y social que exponen, en síntesis, la comprometida labor de mostrar la vida a través de retratos sobre la problemática íntima de esa clase media británica. Sus filmes se acercan sigilosamente al público, transformando lo mundano en algo emocional, fraguando análisis invisibles sobre las ilusiones de personas anónimas que tratan de que su vida no sea devorada por un destino contradictorio, sin perder un punto de sátira que realza la verdad de estos momentos cotidianos en algo reconocible. Un cine de personajes centrado en lo que sucede, sin más artificios que hacen que su estilo no sea cuantitativo sino que pretenda una objetividad realista que elude de ese tipo de metáforas que introduzca falsedades intencionales o sentimentales. ‘Un año más’ no se sale de los márgenes de su obra, siguiendo una sobriedad de recatado lirismo, economizando los medios para llegar a una ejemplar concisión dentro de esta historia mínima y coral centrada en un matrimonio feliz que vive su madurez en concordia, compartiendo sus mejores momentos con sus amigos.

Leigh estructura su historia en función de las estaciones del año, comenzando el optimismo y colorido de la primavera para llegar a un invierno que desestabiliza la vida emocional de esos seres cercanos expuestos a una problemática identificable que abriga el realizador bajo su cálida mirada y contigüidad, observando ese desarrollo del transcurso temporal con agudeza, sin recalcar texturas visuales y equilibrando con gran magnitud los silencios y palabras, de pequeños encuentros, de miradas, de diálogos con anécdotas y sucesos descritos con naturalidad y realismo. ‘Un año más’ profundiza en el dolor que provoca la soledad desde varios frentes. Se cuestiona con ello el sentido de la felicidad: ¿se trata de una habilidad que se aprende, un estado de ánimo, un engaño o simplemente fortuna vital? De ahí que el director se detenga en desarrollar con calma interrogantes sobre la crisis y las dudas sobre la vida y el destino de los personajes, examinando incertidumbres, inseguridad y vacío existencial que amenazan los sueños, los aspiraciones y las frustraciones de cada uno de sus protagonistas para componer su manifiesto humano con sensacional cercanía, traspasando la pantalla y logrando que nos vinculemos con gran emoción y afinidad a los personajes y su situación dentro de la historia, en una suerte de compenetración tan difícil como sutil. El filme de Leigh es cine lleno de verdad, de madurez y de vida transcrita en imágenes en el que prevalecen los lazos afectivos y las miradas desanimadas sobre cualquier otra cosa. Un bello y conmovedor relato sobre la felicidad, la soledad y el paso del tiempo que respira la vida misma sin olvidarse de las debilidades humanas, aquellas que han contribuido a la filmografía de Leigh con una inalcanzable fascinación y humilde grandeza.

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