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Blog Miguel Refoyo

Tribuna de Salamanca

Algo pasa con la profe

El filme de Jake Kasdan aboga por el humor absurdo y sin dobleces moralistas con una comedia para el lucimiento de una Cameron Diaz que es lo mejor de una cinta veraniega sin pretensiones.

Las películas de maestros y entornos escolares suelen salvaguardar la relación educativa entre profesores y alumnos, casi siempre desde un prisma pedagógico, de complejo entendimiento y reciprocidad, entendiendo el aprendizaje como el viaje iniciático más importante de la vida. Cintas donde los valores más esenciales para el ser humano encuentran su verdadero protagonismo cuando se aprenden a concebirlos y apreciarlos. Pues bien, €˜Bad Teacher€™ es todo lo contrario.

Podría decirse que estamos en un discurso antitético de clásicas cintas educativas sobre la docencia como €˜Rebelión en las aulas€™, €˜Cadena de favores€™, €˜Mentes peligrosas€™ o €˜El club de los poetas muertos€™. Jake Kasdan subvierte el estereotipo y deja a un lado las limitaciones para abordar su comedia con gran libertad a la hora de asumir un pasatiempo veraniego sin mucha ambición, lineal y absurdo, inocuo y sin vetas insurrectas en su discurso cimentado en el gamberrismo y la comedia inexacta.

Cameron Diaz resulta, con mucho, lo mejor de este aporte para paliar la canícula estival, componiendo un personaje refrescante, que oculta su insatisfacción y frustración vital con sorna e irrespetuosidad. Diaz recupera el pulso a la comedia con un rol hecho a medida, que mezcla físico y capacidad humorística y donde algunos secundarios como la británica Lucy Punch le ganan el pulso a otros intérpretes con más espacio dentro del metraje como Justin Timberlake o Jason Segel.

En el guión, escrito por Gene Stupnitsky y Lee Eisenberg, dos guionistas de €˜The Office€™, no existe ápice de mensaje o moraleja, ni falta que le hace. Sus propósitos no van más allá de resultar simpática. Sólo eso. Aunque tras tanto humor lenguaraz, cerca de los dominios de la insolencia por parte de esa profesora impresentable con tendencia al alcohol y las malas formas, van agotándose en sí mismo por un acatamiento a la circunspección.

€˜Bad teacher€™ podría haber explotado su vena más ordinaria para llevar al extremo su humor, para sumir en una consciencia más culminante esa representación materialista y cruel del mundo que nos rodea y suscrito a una crítica poco voraz contra el sistema educativo americano. Sin embargo, se deja llevar por su condición de cinta de intrascendente, cayendo más en la reiteración que en la provocación, rindiendo sus €˜gags€™ a un cariz un tanto desaprovechado.

Una tendencia que va absorbiendo las buenas ideas de una película que acaba por resultar contradictoria. Y lo es porque, a medida que va desgranando su desarrollo, va definiendo también sus verdaderas intenciones que distan mucho de la incorrección política de su disimulada condición contracorriente, resultando mucho menos provocativa y significativa de lo que en un primer momento pueda aparentar, pese a esa conclusión de improbable redención oportunista sin opción al mensaje discursista. En este terreno la película, como casi todo el concepto y ejecución del filme, a €˜Bad Santa€™, otra comedia grosera de temática antinavideña dirigida por Terry Zwigoff donde el análogo malhablado y borrachuzo de Diaz era Billy Bob Thornton.

€˜Bad teacher€™ no es, ni por asomo, lo que aquélla. Simplemente queda como una película de verano que complementa a la perfección esas tardes en las que uno no tiene nada que hacer y quiere perder el tiempo sin la sensación de estar desperdiciándolo. Nada más.

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