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Blog Javier Castellanos

Tribuna de Salamanca

El Sonido Digital (II)

No suelo salir de bares por Salamanca. Hace unas noches salí de cena navideña y después aterricé en un famoso bar con nombre de buena nota en una tesis. Conocido es entre mis amigos y conocidos el odio al alcohol que dan en cualquier pub salmantino. Más parecido a colonia-cola que a ron o whisky. De vergĂźenza.

Pero es que además la otra noche tuve la oportunidad de oír la música que ponían en este célebre bar salmantino y era aún más vergonzoso que la calidad del alcohol. Un negocio que vive de la música no puede pinchar música MP3 de baja calidad desde un portátil conectado a una mesa de mezclas €œfulera€ y unos cables de conexión del todo a 100. Porque aquello era un atentado contra los oídos. Ni matices, ni claridad, ni separación de tonos graves y agudos. Penoso. Patético. Un sonido a lata digno de una peña de chavales en las fiestas del pueblo. ÂżY todo esto por qué?

La semana pasada vimos cómo se convierte una señal analógica a digital para su almacenamiento en un dispositivo electrónico (disco duro, reproductor MP3, Internet, etc€Ś).

Existen multitud de formatos de sonido que todos conocemos. El más famoso el MP3, formato que marcó el comienzo del cambio del mundo musical al permitir que una canción ocupara unos pocos megas, facilitando su almacenamiento y transmisión.

De todos estos formatos los hay que tienen pérdida de calidad respecto al sonido original y otros que no. Normal. Una canción en formato WAV puede ocupar 50Mb de disco y esa misma canción en MP3 ocupar 3 ó 4 megas prácticamente sin diferencia auditiva en un reproductor doméstico.

ÂżY entonces en qué está la diferencia?

Hay varios parámetros que influyen en que el sonido convertido a digital tengo más o menos calidad. Estos parámetros son:

Códec: El códec es el que determina cómo se codifica y decodifica la señal para poder oírse. La frecuencia de muestreo, la calidad de la misma, etc€Ś El códec al final es una programita que le dice al chip conversor analógico digital cómo hacer su trabajo. Por eso salen codecs cada vez más optimizados y nuestros mediacenter necesitan actualizaciones de codecs para poder €œentender€ nuevos formatos de archivos que nos bajamos de la red.

También influyen la resolución del sonido, el bitrate, etc€Ś. Pero son parámetros más técnicos y complejos de tratar en un post de este tipo. Baste con decir que en esta web (http://mp3ornot.com/) podemos oír el mismo fragmento de canción en MP3 a dos calidades distintas y ver si lo distinguimos.

En resumen: Ya hemos visto cómo desde que un sonido se produce es muestreado y guardado en digital en un disco duro, por ejemplo, para su posterior reproducción. Habremos elegido un códec (idioma) a la hora de codificarlo y tendremos que usar ese mismo códec para reproducirlo posteriormente.

ÂżQué sucede? La conversión a digital pueda estar muy bien hecha en origen, nos bajamos ese archivo pero ahora, para escucharlo con nuestras orejitas, necesitaremos hacer la tarea inversa, convertir de digital a analógico pues nuestro amplificador y nuestros altavoces no trabajan en digital, sólo con señales analógicas.

Y entonces es cuando suele suceder que dejamos esa tarea en nuestro PC a una tarjeta de sonido o de baja calidad o incluso la que viene integrada en la placa base y eso, al final, se nota. Que un chip genérico chino haga las tareas de sonido puede servir para oir música en unos altavoces de sobremesa pero en cuanto los conectemos a un equipo de sonido se notarဦy mucho.

Para eso existen tarjetas de sonido independientes e incluso conversores de digital a analógico independientes. Baste decir que una buena tarjeta de sonido puede rondar los 500‚Ź y no me refiero a una profesional sino una para un melómano digital de grado medio, un friki de la alta fidelidad. Y un conversor digital analógico puede costar a partir de 1000‚Ź. Eso nos da una idea de cómo es imposible que esa tarjeta de sonido y ese conversor de digital a analógico hagan el mismo trabajo que el chip que viene integrado en nuestra placa base del PC.

Al final se cumple siempre la máxima informática de que en un sistema todo funciona como el peor de los componentes. Es por eso que hay que cuidar todo el camino que hace el sonido desde nuestro disco duro a nuestros oídos.

Y sobre todo lo más importante. Tienes que ser consciente para qué quieres la música que tienes: para oírla en tu PC, para un reproductor MP3, para pinchar música en un bar, etc€Ś
Os recomiendo este blog americano donde analizan módulos para equipos de música digitales de alta calidad: http://www.computeraudiophile.com/

Con esto hemos visto el camino que recorre una onda de sonido desde que se produce, se almacena y después se reproduce de nuevo en un equipo de música.

Seguiremos informando

Javier Castellanos
Twitter: @judicatario

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