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Blog Javier Castellanos

Tribuna de Salamanca

Don Germán y el Silicon Valley charro

Hace ya casi 30 años cogía prestados libros del pequeño Nicolás, la historia del día a día de un niño en su escuela, personaje de Goscinny, creador también de mi amado Asterix.

Aquellos libros me encantaban y siempre acudía a la biblioteca en busca del siguiente libro de la colección. La biblioteca, por supuesto, era la de la Fundación Germán Sánchez Ruiperez. La misma a la que, curiosamente, hoy en día cada semana acude mi hijo en busca de libros infantiles.

Más tarde me formé estudiando con los libros de Anaya, y fue aquella editorial la que me acercó a esto de la tecnología cuando lanzó €œAnaya interactiva€, colección centrada en todo aquello que por entonces despuntaba como €œmultimedia€, palabra que aunque hoy suena trasnochada, por entonces era lo más€Ś

Don Germán Sánchez Ruiperez no ha sido relevante por las empresas que creó en vida o lo lejos que llegó su imperio editorial. Ni siquiera por la cantidad de dinero que ganó. Don Germán será eterno porque hizo algo que muy poca gente hace cuando tiene dinero: pensar en los demás, dedicar su dinero a promover realmente la cultura. CULTURA con mayúsculas, no de esa pseudo-cultura que los progres de salón defienden, mano en ceja, detrás de una pancarta. Cultura desde la cuna, promoviendo la lectura infantil.

Hay poca gente en esta tierra nuestra que sea emprendedora y que, cuando crea algo, sea consciente de que necesita delegar y profesionalizar su estructura para crecer. Poca gente crece pagando ese precio, pero él lo hizo.

Pero más tarde el mundo cambió€Ś

Hoy en día las tabletas, los ebooks, y todo el mundo digital están engullendo lentamente al mundo editorial y éste en vez de adaptarse, está intentando luchar como ya hiciera la industria musical sin ningún éxito.

Si Don Germán viviera esta época se adaptaría, cambiaría estructuras, como siempre hizo y le veríamos emerger de nuevo como referente de su sector con la unión de la tecnología y la edición digital.

Tengo claro que mis hijos estudiarán el bachillerato con tabletas, no me cabe la más mínima duda, y lo digital acabará poco a poco con el papel, relegando éste a entornos como el de la Fundación Germán Sánchez Ruiperez, un lugar donde generaciones y generaciones de salmantinos leímos y oímos cuentos, crecimos y compartimos momentos tan bonitos que ahora, años después, revivimos en la piel de nuestros hijos en aquel mismo lugar.

Don Germán es, sin duda, la excepción a la regla de que nadie es profeta en su tierra. Regla esa que en esta ciudad se torna en mandamiento divino. Axioma irrefutable.
Pero le duela a quien le duela Salamanca no termina tras Unamuno (quizá la Universidad sí, que desde entonces va cuesta abajo y sin frenos), ni cuando Pepe Halcón se fue a Mallorca, ni cuando Don Germán nos abandona. Ahora el modelo de empresario salmantino ha cambiado y hay un sector tecnológico incipiente y con un potencial tremendo en esta ciudad. Un sector que por dedicarse a trabajar y a luchar en un mercado global, quizá no tiene tiempo para llorar ni mendigar atención a las administraciones, porque emplea sus esfuerzos en crear valor donde no había nada.

Tenemos empresas, que muchos conoceréis, que cada día demuestran que es posible luchar contra los grandes desde una pequeña capital de provincia, que se puede tener un gran negocio sin tener una oficina en La Castellana, o que un proyecto grande puede ser gestionado hoy en día desde cualquier punto del planeta.

Ahí tenemos a Flag Solutions diseñando aplicaciones para iPhone y haciendo desarrollos a empresas grandes, de esas que cotizan en bolsa, a los amigos de Undanet, que hacen las mejores webs sobre estrenos de cine en España y lideran proyectos de comercio electrónico punteros, la gente de Internacional Web que dan trabajo a decenas de personas para desarrollar proyectos web para empresas de toda España, Enne, creando una serie de animación multidispositivo al nivel de cualquier serie de TV de primera línea, Internet Advantage como expertos en posicionamiento en buscadores€Ś

Y muchas y muchas más empresas de las que la gente llama €œpequeñas€ porque están en una pequeña oficina o incluso en un piso, pero que son punteras en su sector.

O como estos locos de Tribuna de Salamanca, nostálgicos compulsivos que han hecho de su sueño una realidad que la semana que viene abrirá su segunda cabecera digital en Ávila.

O mi querido rincón del vago, que cada día visitan casi 3 millones de personas en todo el mundo, 20 veces la población de esta Salamanca nuestra, que pocas veces arropa a los jóvenes empresarios tecnológicos.

Todos nosotros llevamos el nombre de la ciudad muy alto por ahí fuera, y figuras como Don Germán son un ejemplo a seguir cada día para el €œSilicon Valley Charro€.

Seguiremos informando

Javier Castellanos
Twitter: @judicatario

Gracias a mi compi de trabajo Álvaro Gallardo, salmantino exiliado en París trabajando para Orange, y que me dio la idea para este post.

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