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Blog Félix Oliva

Tribuna de Salamanca

Viajar sin miedo

Esta semanas hemos sabido por un informe que los conductores españoles no nos fiamos de lo que nos vamos a encontrar por ahí cuando viajamos al extranjero, y la verdad es que cosas raras se ven, aunque cada vez menos, porque la propia DGT alardea de estar en cabeza con los países que más cuidan la siniestralidad, así que sobre radares, multas y demás nos las sabemos casi todas. De todas formas, es cierto que muchas de las normas o realidades de la circulación en Europa nos pueden aguar un viaje, así que no está de más vigilar algunas cuestiones.

Multas. Lo que más nos preocupa, con diferencia, y que pronto será algo que no nos va a quitar nadie. Ahora tenemos algunas posibilidades de que una infracción nos salga gratis, pero el pleno del Parlamento Europeo ha aprobado una norma cuyo objetivo es facilitar el cobro de las multas de tráfico impuestas a los conductores en otro Estado miembro distinto del de residencia.

En el plazo de dos años, lo estados miembros implantarán un sistema electrónico de intercambio de información para identificar al vehículo que haya cometido una infracción en el extranjero. Pero no establece ningún mecanismo ejecutivo para garantizar el cobro de las multas debido a las diferencias entre los sistemas de los Estados miembros, así que algún resquicio queda. Ahora mismo, en casi todos los países optan por dar el alto para multar, pero si no nos detienen (por una foto de un radar, por ejemplo) podemos librarnos.

Peajes. En este aspecto, donde más cuidado hay que tener es en Portugal. En el resto de países, funcionan más o menos como en España, con una amplia parte de la red de pago. Pero los portugueses han puesto en marcha un sistema electrónico por el que se paga por rodar por sus autovías públicas; está pensado para recaudar (las cuentas lusas no cuadran por ningún lado) y todos los vehículos registrados en Portugal llevan un dispositivo electrónico que va descontando saldo de un total ligado a una cuenta corriente.

En nuestro caso, en teoría tendríamos que pagar, pero he podido comprobar una cosa: basta con no comprar el dispositivo para que los sensores no puedan aparejar nuestro coche a una cuenta y cobrarnos. Así de fácil. Eso sí, desconozco si me buscarán por otro lado.

Seguro. Antes de salir, es importante ponernos en contacto con nuestra compañía e informarnos de la cobertura en el extranjero. Cuando tenemos una avería muy lejos de casa, alivia saber que nos pagarán alojamiento, coche de sustitución, traslado del vehículo al taller que queramos€Ś

Para eso pagamos todos los años. Lo normal es que vayamos cubiertos, pero igual nuestra compañía decide que parte de las coberturas que nos cobran solo sirven para territorio español. Y no olvidar la carta verde, un certificado necesario para determinados países. Rige desde 1952 y es necesaria, entre otros, para Marruecos o Rusia. Más información en www.ofesauto.es.

Combustibles. Aunque este año han subido bastante, España tiene las gasolinas y gasóleos más baratos de toda Europa, y con diferencia. Un ejemplo: en Portugal Repsol vende los mismo combustibles que en España a un precio hasta un 20% superior por culpa de los impuestos. Así que lo más recomendable es repostar antes de cruzar la frontera de España, con la ventaja de que muchas localidades fronterizas tienen precios todavía más favorables.

Normas. Donde fueres, haz lo que vieres€Ś No es una mala máxima, aunque hay que tener cuidado con algunas cosas. En Italia, especialmente en el Sur, el tráfico es caótico y el respeto por las normas muy relajado. Portugal ha mejorado mucho, pero si hace unos años habían moderado su velocidad, ahora han vuelto a subirla, especialmente en las cercanías de las grandes ciudades. En Francia hay multitud de radares (hemos aprendido de ellos), pero están indicados así que el respeto a los límites suele ser escrupuloso.

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