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Blog de las becarias

Tribuna de Salamanca

Las fiestas de los pueblos, una nueva 'pesadilla'

Ser becario consiste también en tapar 'agujeros'... como la lotería. ÂżQue hay que ir a hacer fotos de un pregón? Va un becario. ÂżQue hay que acudir a una emocionante fiesta de la espuma? Va un becario. ÂżQue hay que tragarse una vaquilla y verbena casi seguidas? Va un becario. Así es la vida... por desgracia para ellos.

Post it ROCÍO CUADRADOROCÍO CUADRADO

Si hace unas semanas comentábamos que no había noticias, que las que había eran todas parecidas y que las becarias necesitábamos que pasara algo, ahora llega: la semana fantástica€Ś !LAS FIESTAS DE LOS PUEBLOS!

Parece que lo digo con alegría porque me guste cubrirlas, pero nada más lejos de la realidad. Cubrir las fiestas de los pueblos es como ponerle encima de la mesa un cochinillo asado a una persona que está a dieta mientras ésta come alcachofas.

Porque cubrir las fiestas consiste en que tienes que ir a sacar fotos de gente que está bebiendo, pasándoselo bien, con su charanga€Ś mientras tú estás con tu cámara, preocupada de coger todo y mirando el reloj para que no se te pase la hora.

Y encima hay tener en cuenta el maléfico poder de la charanga. Esta hace que, cuando te quieras dar cuenta, tus pies estén bailando, por sí solos, mientras tomas fotos o grabas. Y encima no te puedes librar de ella, porque en todos los pueblos va a haber una, da igual que vayas a cubrir toros, que el pregón, que hasta la procesión de los santos: ahí estará la charanga para decirte: €œ!Mira que bien sueno! y tú no puedes bailar porque estas trabajando MUAHAHAHAHA€

Por todo ello, desde aquí propongo algo a mis jefes: si Félix Rivas está de vacaciones y, por lo tanto, no se graban retos nuevos€Ś Âżpor qué no hacer un reto en fiestas con las becarias? En plan €˜21 días€™, solo que en vez de 21, sea la semana que dura las fiestas, y que consista en cubrirlas desde dentro. Si Samantha Villar se pasó casi un mes fumando porros para informarnos sobre la marihuana, Âżpor qué yo no puedo ni siquiera cubrir las fiestas desde dentro con una caña?

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Post it BLANCA DE CASTROBLANCA DE CASTRO

El verano y sus fiestas. Cómo ya comentamos en el blog, las noticias en verano se reducen a calor y fiestas de pueblos. La provincia de Salamanca y sus pueblos de alrededor se inundan de fiestas los meses de agosto y septiembre. Todo buen pueblo tiene el festejo de su santo particular, aunque suele ser el que menos importa de toda la feria.

Como buena provincia PROPROPRO €”y repito pro-taurina€”, el epicentro social es la plaza de toros. La gente va desde primera hora de la tarde para coger un buen sitio en la sombra y en la zona estratégica cerca de la salida. Y como buen sarao, nosotras no podemos faltar.

Esta semana, a parte de grabar en Castellanos actividades de niños, nos fuimos a la plaza de Carbajosa a ver que se cocía. Llegamos tarde al pasacalles así que fuimos directamente a los toros. Allí estaba abarrotado. Con sus señoras que gritan el €œai ai ai aiiiiii€ a lo mariachi mejicano, los jóvenes con sus trajes de peñas multicolores, el típico 'tonto' que va de machito y agarra al animal por la cola, el más tonto de su amigo que después de dar una patada a la vaquilla le pone la sudadera de la novia en la cabeza, los niños deseando salir a la plaza, las madres con sus meriendas€Ś y demás jungla taurina.

Grabar en ferias puede ser muy divertido, quitando lo del maltrato animal €“no por todo el mundo, es una minoría-, la gente está animadísima y lo que es más importante dejan la vergĂźenza en casa y todo el mundo quiere decir algo a cámara.

Un elemento principal puede ser la música de la charanga. Los que somos de pueblo sabemos que después de una semana andando todos agarrados y con ese paso marcado que mezcla coreografías de €œPaquito chocolatero€ y de €œQué yo no bebo por beber€, ese baile de San Vito no se te va a quitar hasta veinte días después. Sin duda es lo mejor de las ferias. Además la charanga te la puedes encontrar en los sitios más insospechados. Vas al bar y lo tienes, en la plaza está, doblas una esquina y tienes al del bombo y el flautín rodeados de peñas que bailan equilibrando el cubata de la mano. Es todo un espectáculo de estabilidad, entre el mogollón y la €œmorcilla€ que lleva la mayoría.

Cada semana parece que reivindico algo. Pero bueno para eso están los blogs, para ser una especie de €œmicrófono abierto€. Esta semana, ya que por lo que veo las fiestas de pueblos no han hecho más que comenzar, reclamo, pido, requiero... que la gente en ferias deje un poco los toros y sea más PRO-charanga que es más sano y sobre todo más divertido si vamos a grabar.

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Post it RAQUEL VAQUERORAQUEL VAQUERO

Las fiestas en los pueblos no tienen desperdicio.

Yo que no tengo pueblo y que desde que ví el anuncio de Acuarius `Apadrina un pueblito bueno` hice todo lo posible para que un pueblo me adoptase, la semana pasada pude disfrutar de un ambiente campestre en todo su esplendor.

Fiestas en Carbajosa, fiestas en Castellanos de Moriscos, fiestas en La Alberca, fiestas en cada pueblo de la provincia. Pero he de decir que no pude saborearlas como a mí me hubiera gustado.

El ambiente que se respira en las fiestas de los pueblos, es cuanto menos, peculiar. Al menos para mí, que aunque soy campechana, me chocan algunas de sus costumbres, a la par que me fascinan otras.

Por un lado está lo de la paella. Siempre quise ir a una. Al principio no concebía que eso pudiera pasar así, !de forma gratuita para todos! Pero cuándo me hablaron de ello, comencé a salivar.

Después está la verbena, debo admitir que desde pequeña mis padres me hacían acudir a ellas. Éramos huérfanos de pueblo y por lo tanto no estaba de más recorrer cada verbena de cada pueblo. Aquello me causó tal impacto, que ahora cada vez que acudo a una, me ocurre lo contrario al resto del mundo, me paralizo y no puedo mover un solo músculo, pero bueno, esta es otra historia que no viene al caso.

Luego están las corridas de toros/vaquillas. Y aquí es donde muero de pena. La semana pasada tuve que ir a uno de estos festejos, y entre los sustos, los aficionados a este macabro espectáculo y el calor que hacía, me hacía plantearme seriamente lo de apadrinar un pueblito bueno. Los espectadores no querían perderse cómo los muchachos del pueblo toreaban y vacilaban a los toros/vaquillas, por lo que dos muchachas allí con una cámara y un micro, sobraban. Empujones y gritos fue lo que nos llevamos de aquella maravillosa tarde de €œtoros€.

Ay si las vaquillas hablasen€Ś seguro que tendrían mucho que decir al respecto, y nuestro reportaje hubiera quedado más interesante y más humano.

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