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Blog César Brito González

Tribuna de Salamanca

Talento desperdiciado

Con esto de la crisis parece que hablar de cultura equivale a echar sal en las heridas abiertas de las instituciones. A pocos extraña que las acciones de corte cultural sean de las primeras en sentir el peso de los recortes presupuestarios y nadie parece poner el grito en el cielo por el hecho de que los ayuntamientos tengan que hacer malabares con los números, para levantar un programa de actividades atractivo. En ocasiones esto se consigue, otras veces se queda sólo en el intento.

Pero la crisis es una excusa, si realmente se quieren hacer cosas. Así me lo demostraron un grupo de amigos, que me invitaron hace poco a un encuentro, totalmente informal, para hablar de fotografía con fotógrafos salmantinos. En esta recién nacida €œFotoBirra€ €“ que es el nombre que recibe €“ un puñado de entusiastas de la cámara, muchos de ellos aficionados y estudiantes universitarios, pretenden compartir dudas, experiencias y anécdotas con profesionales de distintos campos del sector fotográfico. Un grupo reducido e íntimo, sin corsés académicos, en un ambiente distendido, con una cerveza y un pincho de la mano y sin más objetivos que charlar, escuchar y aprender. No puedo hacer otra cosa que felicitar a los organizadores, Juan Medina y Pablo Rey, por la idea y agradecerles públicamente la invitación, teniendo en cuenta que, ni soy fotógrafo ni creo que llegue a serlo nunca. Ni siquiera tengo cámara. Pero sobre esto volveré más adelante.

Además de sorprenderme positivamente por las formas que rodean a la €œFotoBirra€ €“ sin pretensiones, con frescura y honestidad, con la fuerza y el chispeante atractivo que tienen las grandes ideas pseudo improvisadas €“ me alegré muchísimo por su contenido, al comprobar a qué fotógrafo habían elegido para dar el pistoletazo de salida: Alberto Prieto. Uno de esos profesionales con los que cualquiera de ustedes puede tener la suerte de encontrarse por la calle, sin ser consciente del privilegio que supone. Un informador gráfico al que dudo que se le reconozca, en conciencia, el mérito de tantos años dedicados al fotoperiodismo de la más alta calidad, desgastando el mapa y el pasaporte. Jugándose la vida para conseguir una foto que, con algo de suerte, le comprará un diario extranjero, que en España somos bastante cegatos para reconocer el talento. Afortunadamente, me temo que Alberto valora otras cosas y, además de disparar la cámara para poder comer, casi le basta con ser fiel a sí mismo y a su forma de entender su profesión y su vida.

Por eso me cae tan bien, por una extrema coherencia entre una forma de ser, de pensar y una manera de comportarse. Tuve la inmensa suerte de conocer a Alberto hace años, traspasando la fría barrera que impone el cruce de miradas y el eventual reconocimiento mutuo en ruedas de prensa y actos destinados a la prensa local. Incluso su forma de moverse en esas ocasiones delataba una forma particular de entender el negocio: ademanes lentos, pasos silenciosos, mirada experta y un extremo cuidado por comportarse con respeto, haciendo su trabajo sin molestar en el trabajo de los demás.

Con amigos en común y algo de tiempo para intercambiar un par de charlas, comprobé enseguida lo buena persona que es, su rectitud  y honestidad personal y profesional. Comprometido con lo que considera que es importante, con independencia de la €œmoda€ que impere en ese momento, Alberto utiliza un mantra que pocas personas aplican. Primero persona, luego fotógrafo. Entender y conocer antes de disparar, respetar, ponerse en el lugar del otro, no creer la versión oficial y acudir allí donde pasan las cosas, sin que por ello sea necesario pisar ni codear a nadie. Si hace falta irse a Mogadiscio, se va. En resumen€Ś utilizar el sentido común y ser valiente. Una forma de trabajar a la que nadie da importancia hoy en día, consumidos por la competitividad y la manipulación mediática. En mi opinión, un ejemplo para muchos.

Como les decía, no soy fotógrafo ni lo seré jamás. Pero, por esas cosas de la vida, estoy en permanente contacto con fotógrafos y me siento afortunado por ello. Al no estar implicado directamente con el colectivo puedo decirles esto con cierta objetividad. Siento decirles que el caso de Alberto no es único, en Salamanca hay muchos casos como el suyo, de profesionales y artistas total e injustamente infravalorados. Desde Jaime Peña, que para mí es el maestro y la inspiración de muchos, hasta Marcos Rodríguez, Manuel Asensio o Pedro Ladoire, pasando por Luis Fernando Lorenzo, Manolo Barroso o Felipe Piñuela. Cada uno a su manera y en su parcela, destilan arte en cada disparo. Y ese arte pasa inadvertido para la gran mayoría. Pueden pasarse por la Sala del Cura, en Zamora, hasta el 13 de marzo, si quieren comprobarlo. Ojalá que con las sucesivas €œFotoBirras€, aunque sea a escala reducida, despunten un poco más y reciban una mínima parte de la ovación que merecen. Desde aquí mi aplauso para todos ellos.

Imagen: Š Juan Medina | Jean Cité

pasaportecharro@gmail.com

Twitter: @CesarBritoGlez

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