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Blog César Brito González

Tribuna de Salamanca

Quod natura non dat€Ś

Aprovechando el espacio que me ofrece Tribuna, me gustaría dedicar cada poco tiempo unas líneas a algunos mitos salmantinos, al menos a mi visión de los mismos y su vigencia. Si se sustentan o no, vamos. Esta semana me gustaría centrarme en el epíteto de "culta" que acompaña a la capital del Tormes desde tiempo inmemorial.

Como imagino que mis detractores, trolls y potenciales "Némesis" ya deben estar afilándose el colmillo, en plan "ya está el africano éste, llamándonos tapones de buque", procuraré clarificar mi postura antes de desarrollar más mi entrada de esta semana. Considero que Salamanca rebosa cultura, saber y conocimiento. Por algo me formé aquí, y no en cualquier otra universidad española. Y no hablo sólo de las aulas. De mis años de estudiante puede que atesore, por encima de cualquier otro recuerdo, las tardes que pasé con un reducido grupo de amigos, a quienes respeto y admiro personal y profesionalmente, en el café El Alcaraván. En plan tertulia a la antigua usanza, ya me entienden: infusión o copazo de por medio, neblina de tabaco - qué tiempos, sapristi - y pasión a flor de piel y de verbo, arreglando el mundo y la profesión que elegí en suerte. Quiero dejarlo clarito. Si alguien busca desarrollarse como persona y amueblar la cabeza para enfrentarse con la vida, dudo que exista mejor ciudad que ésta para hacerlo, por infinidad de motivos. Ahora bien, una cosa es tener cultura a disposición en cantidades industriales y otra muy distinta sacarle partido y exprimirla hasta el final.

Las tertulias de las que les hablo no eran más que (valiosos y utilísimos) juegos de chiquillos. A duras penas entendíamos nuestras propias vidas, entonces. ÂżCómo forzar nuestras escasas capacidades a sacar conclusiones profundas o soluciones a los problemas? Sin embargo, bajo aquellas acaloradas discusiones latía una motivación legítima: el confrontar mentalidades y cerebros con distintos límites y fortalezas, a fin de mejorarlas recíprocamente. Y echo en falta todo aquello. Ojo, que no se trata de nostalgia de abuelo cebolleta, ni una defensa irracional de los tiempos del café Gijón de Madrid.

Echo de menos - ya nos pasaba a muchos, entonces - una corriente intelectual que realmente mereciera ese nombre, además de nuestro respeto y atención; un grupo de personas que hicieran de proto-tertulias como las nuestras una práctica común. Un ramillete de personalidades realmente preparadas y competentes, con conocimientos, inquietudes, sentimientos y pensamientos que enriquecieran a la ciudad y a su gente. Como dirían los modernos, un "Think Tank" de acceso y visibilidad pública, ajeno a imposturas y "medallitas" personales, que le diera a la palabra cultura la mayúscula inicial que merece. Ya he dejado caer aquí que mi concepción de "intelectual" difiere mucho de la de "intelectualoide", que es la que parece imperar en nuestros días.

Hace años, anduve jugueteando con una iniciativa cultural que parecía interesante, aunque pronto comprobé que estaba plagada de estos €œintelectualoides€, vacíos e ineptos, gafapastas y excéntricos del mundo de las artes que, lejos de lograr el motivo que parecían perseguir - erigirse como motor sociocultural de la capital -, apenas lograban justificar con sus poses, vestimentas y planteamientos, los clichés de sus propias caricaturas. Aquello no era cultura, era una ceremonia de autocomplacencia y onanismo narcisista.

Nunca tanto como ahora necesitamos "faros" que nos guíen. Y no hablo de políticos, obviamente. Hablo de intelectuales, de pensadores de verdad ÂżExisten intelectuales en Salamanca? ÂżPuede accederse a ellos, en caso de existir, fuera de su círculo privado o de entornos cuasi clandestinos? Como es lógico, existen asociaciones, fundaciones, grupos de amigos de€Ś, grandes o pequeños, que tratan de dinamizar en lo posible los ámbitos en los que tienen influencia. Barrios, zonas rurales, comunidades de vecinos o lo que se tercie. Pero no voy por ahí. ÂżExisten agitadores culturales que nos mantengan a todos ojo avizor, que nos inciten a leer más y mejor, en una u otra dirección? ÂżExisten personas cualificadas y capacitadas para iniciar una determinada corriente de pensamiento o de acción, que nos sacudan el cerebro? Si existen, me encantaría conocerlas. Que den señales de vida, por favor.

No he perdido del todo la esperanza, no crean. Hay un grupo de trastornados pululando por las redes sociales, agrupados bajo el nombre Charrosfera se mueve. Son gente joven, preparada y convencida de que en la ciudad hay mucho que ofrecer y que Internet y las citadas redes sociales son las mejores herramientas para reventar definitivamente. Si el paradigma de cultura ha cambiado y ese es el nuevo camino€Ś ánimo y a por ellos, muchachos, que son pocos y cobardes. Puede que sea un romántico un poco rancio, pero creo que también existe "otra" cultura y que hay - tiene que haber, por amor de Dios - intelectuales de verdad escondidos en algún lugar. A ver si algún día de estos me cruzo con alguno y nos ponemos a debatir, como antaño. Que buena falta nos hace pensar con claridad. A todos.

pasaportecharro@gmail.com
Twitter: @CesarBritoGlez

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