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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

'Mi hijo es muy desobediente'

Creo que el título de este post es una frase que todos hemos escuchado en miles de ocasiones y que, hasta incluso, nosotros mismos seamos quienes habitualmente la utilicemos a la hora de hablar sobre el comportamiento de nuestros retoños. Por este motivo, me parece interesante que, en primer lugar, aclaremos qué significa eso de ser desobediente y, después, veamos algunos consejos que pueden ayudarnos a lidiar con la situación.

Forehand y McMahon, dos reconocidos autores en lo que a desobediencia se refiere, definen ésta como €œla negativa a iniciar o completar una orden realizada por otra persona en un plazo determinado de tiempo€. Pero, para aclarar un poco este concepto y en qué se traduce, y siguiendo a Jesús Jarque en su libro Niños Desobedientes y Otros Problemas de Conducta (Gesfomedia, 2008), también podemos definir al niño desobediente como aquel que €œde manera habitual incumple órdenes y peticiones referidas a las normas y responsabilidades esperables a su edad€, de manera que, para este autor, suelen comportarse de la siguiente forma:

  • Hay que llamarles muchas veces la atención y, a veces, no se consigue nada.
  • Responden que no a las peticiones y órdenes habituales de los padres.
  • Se niegan a hacer lo que no les gusta o apetece.
  • Intentan salirse con la suya.
  • A las peticiones de los padres, suelen proponer alternativas.
  • En algunos casos, actúan ignorando las peticiones de sus padres, como si no las oyeran.
  • Incumplen sus responsabilidades.


ÂżOs suena? ÂżReconocéis en estas líneas el comportamiento de vuestro hij@? Si es el caso, espero que lo siguiente os sirva para manejar mejor esas conductas y las situaciones que con ellas se provocan.

Lógicamente, podríamos entrar a valorar muchos aspectos relacionados con la desobediencia pero, como no se trata de un tratado, sino que mi intención es resultar más práctica, me tomo la licencia de saltarme todo ello y paso directamente a la práctica. Eso sí, si algún padre, profesional,€Ś desea más información, que contacte conmigo y gustosamente se la ofreceré (info@algazarapsicologia.es).

En primer lugar, tenemos que ser conscientes de que, para que nuestro hijo obedezca, debemos mentalizarnos de que también influye nuestra actitud, de manera que tendremos que ser coherentes con los que decimos y hacemos, convertirnos en un buen modelo, sobre todo para aquellos comportamientos que queremos que nuestro hijo aprenda, no etiquetaremos al niño (el niño no es malo, hace cosas mal) y, quizá de lo más importante, debemos ser constantes.

Para continuar, y partiendo siempre de la base de un trato afectuoso y un clima de cariño hacia el niño, hay que tener muy presente la edad de éste. No son las mismas responsabilidades las que se puede pedir a un niño de cuatro años que a otro de ocho; y exactamente lo mismo sucede con las normas, ya que según avanza su edad, así avanzan también en número y complejidad estas últimas.

Pero todo lo dicho nos sirve para prevenir la aparición de conductas desobedientes o para tratarlas cuando se dan en un grado leve. Pero ÂżQué podemos hacer cuando este comportamiento ya está instaurado en el repertorio conductual de nuestros hijos? Si la situación es muy grave, lógicamente, recurrir a un profesional especializado (psicólogo o pedagogo) pero, si no lo es o si queremos intentarlo antes por nuestros propios medios, podemos hacer lo siguiente:

  • Lo primero que debemos hacer es reforzar todas las conductas adecuadas que muestre el niño, sobre todo, aquellas relacionadas con la obediencia. El refuerzo puede ser menos estructurado (refuerzo social, premios materiales puntuales,€Ś) o más estructurado mediante, por ejemplo, los sistemas de puntos.

 

  • Tenemos que aprender a darles las órdenes o hacer las peticiones de manera correcta, lo cual se traduce en que sean cortas, sencillas, concretas, claras y, a ser posible, razonadas cuando la edad del niño así lo requiera.

 

  • Cuando lo anterior no es suficiente, entonces ya debemos dar el paso de tomar medidas o €œcastigar€ de algún modo los comportamientos inadecuados, algo que se puede hacer de distintas maneras pero que siempre debería ir precedido del recordatorio sobre el comportamiento que se espera de él / ella y de la regañina como primera actuación. Entre estas medidas, existen también múltiples opciones y deben hacerse siempre de un modo sistemático y estructurado ya que, si no, perderían su efecto. Por citar algunas, podríamos utilizar la retirada de privilegios, la sobrecorrección (que haga una y otra vez aquello a lo que se ha negado), el tiempo fuera (también llamado rincón de pensar) o el coste de respuesta (que funciona de un modo similar a una multa).


Espero que estos consejos os sirvan pero, si os interesa que profundicemos más en este tema, no dudéis en reflejarlo en los comentarios para dedicar un próximo post a aclarar dudas, ampliar algunas estrategias,€Ś a aquello que solicitéis.

Un saludo y hasta la semana que viene.

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