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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

La residencia del abuelo

Cambiamos de tercio, abandonando el tema de los hijos, la educación, los padres,€Ś por esta semana para dedicarnos a otros miembros de la familia: los abuelos. Y como, por circunstancias de la vida, en no pocas ocasiones acaban viviendo en una residencia de mayores, quiero compartir con vosotros un resumen de otro artículo que escribí sobre este tema para la web de mayores de InfoElder.

La cuestión fundamental que me preguntaba en ese artículo era:Âżen qué nos debemos fijar a la hora de seleccionar una residencia para nuestros familiares o para nosotros mismos?

Es obvio que hay dos palabras que, aunque más frívolas, son claves: dinero y localización. Pero, casi tan importante como lo anterior, debemos considerar el nivel de salud y dependencia de la persona mayor. No todas las residencias tienen los servicios, profesionales y personal necesarios para atender a personas con demencias, mayores en sillas de ruedas o grandes dependientes. De hecho, se debe tener en cuenta que, a mayor nivel de dependencia, más opciones de conseguir plaza en una residencia pública, hecho importante sobre todo en cuanto al tema económico.

Pero dejando a un lado estos aspectos que debemos considerar en un punto inicial de nuestro proceso de búsqueda, hay otros muchos factores a tener en cuenta, siempre partiendo de la premisa fundamental de buscar aquella residencia que más garantías nos ofrece de un buen trato hacia nuestro familiar, asegurando su bienestar en todas las áreas, la mayor comodidad posible para el mayor y la correcta atención a cada una de sus necesidades individuales.

Algunos de los aspectos básicos que se deben considerar durante el proceso de búsqueda y elección de residencia son los siguientes:

- Las condiciones de limpieza y salubridad deben ser las adecuadas.

-  La amplitud de los espacios y el acondicionamiento de los mismos (utilidad de cada espacio, mobiliario,€Ś).

-  Es imprescindible que se desarrolle un correcto sistema de seguimiento individualizado de la evolución y el bienestar de la persona mayor, así como que esta información se traslade a la familia de forma frecuente, tanto más, cuanto más crítica sea la situación.

-  El tipo y número de profesionales que atienden a los residentes.

-  El adecuado nivel de formación y el buen trato que cada uno de los profesionales dispensan a los residentes.

-  En cuanto a los servicios que deben ofrecer, tendrían que quedar cubiertas, al menos, las siguientes áreas: sanitaria, funcional, psicosocial, neuropsicológica y conductual y, por último, el área familiar o de intervención familiar.

-  También debemos valorar la disponibilidad de transporte adaptado y, por supuesto, todo lo relativo al servicio de comida, tanto en su calidad, como en su variedad.

-  Son deseables también otros servicios que aumentarían la calidad de vida de la persona mayor, pero no los consideraríamos imprescindibles. Entre ellos, podemos destacar servicios estéticos, servicios de masajes o spas, realización de actividades fuera de la residencia e integración en la comunidad, etc.

Por último, y en este caso posiblemente dejándome llevar por mi sesgo de psicóloga, considero que un aspecto fundamental a la hora de decidirse por una residencia u otra es el protocolo de admisión, fundamentalmente, en todo lo referido al conocimiento de la persona mayor y su entorno más cercano.

 

Espero con estas líneas haber resuelto algunas dudas sobre los aspectos a tener en cuenta para valorar y elegir una residencia de mayores y, si no es así, preguntad vuestras dudas que trataré de resolverlas.

 

 

 

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