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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

'La crisis psicológica'

Sí señor@s, la crisis trasciende del terreno económico y social; además de afectar a nuestros bolsillos, a nuestras cuentas bancarias, a nuestra situación laboral… la crisis está llegando al bienestar emocional de muchas personas, reduciéndolo, claro está.
Han aumentado considerablemente el número de pacientes que acuden al médico de familia con un “no sé qué que me hace sentirme muy mal y con el que no quiero continuar”.

Tenemos que ser conscientes de que muchas de esas emociones e, incluso, síntomas físicos, son totalmente normales, es decir, son adaptativos teniendo en cuenta la situación que se está viviendo en muchos hogares donde el dinero no se estira como el chicle, donde regresan los hijos treintañeros porque no tienen trabajo u opciones para seguir independizados, donde algún miembro de la familia ha perdido su trabajo… En todas estas situaciones, cierto nivel de ansiedad o estrés e, incluso, cierto nivel de “depresión”, lo que coloquialmente llamamos estar de bajón, es una respuesta totalmente normalizada ante los cambios que acontecen en nuestras vidas.

Entonces, ¿qué hacemos? Pues necesitamos cierta dosis de paciencia, de permisividad con nosotros mismos y nuestras emociones, de permisividad con los demás y sus propias emociones y, sobre todo, necesitamos tener clara la idea de que son circunstancias temporales a las que hay que adaptarse igual que lo haremos cuando corran tiempos mejores, aunque esto último es más fácil, ya lo sé.

No hay que olvidarse de uno mismo, por lo que es necesario dedicarse algún tiempo a mimarse, que también puede hacerse sin dinero, dando un paseo a solas o con tu mejor amig@, pero, sobre todo, tenemos que querernos pese a lo que nos esté sucediendo.

Tampoco podemos negar que, efectivamente, existe un aumento real de diversas patologías leves dentro de los trastornos psicológicos en los que se desarrollan cuadros reales de ansiedad, crisis de angustia o, incluso, depresiones. Nos falta mucho entrenamiento para saber afrontar las situaciones estresantes adecuadamente (y me incluyo); en muchos casos, no estamos acostumbrados a renunciar a nada o a escuchar un no por respuesta y esto es duro.

Mi consejo: si crees que realmente tu caso trasciende de un simple bajón o de un estado de nervios algo alterado, acude a tu médico y solicita cita con el psicólogo. Digo con el psicólogo que no con el psiquiatra porque, desde un criterio totalmente profesional, realmente es mucho más adecuado y útil aprender a afrontar las situaciones de forma adaptativa que no tomarnos una pastillita mágica que nos elimina los síntomas pero, al final, los problemas y nuestra incapacidad para hacerles frente seguirán ahí si no lo remediamos.

Lo dicho, a cuidarse y hasta la semana que viene.

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