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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

Estrés, trabajo y crisis !!!!menuda mezcla!!!!

Tras el leve parón de la semana pasada, regreso con un tema de actualidad, del que quizá estamos hasta hartos de hablar, pero que conlleva aspectos que posiblemente ni nos habíamos parado a pensar. Sí, por supuesto, me estoy refiriendo a nuestra crisis €œfavorita€, esa de la que nos cuentan novedades en todos los informativos cada día y que, habitualmente, viene acompañada por algún tema relacionado con el trabajo o la falta del mismo.

Es posible que no seamos conscientes de algunos de los efectos que esta crisis está teniendo sobre muchas personas y, para sorpresa de la mayoría, muchos de estos efectos también se sienten en quienes tienen o mantienen un puesto de trabajo.

Por ejemplo, según un estudio de la Universidad de Camberra, en Australia, las malas condiciones laborales empeoran la salud mental y el nivel de estrés más que el desempleo. Primer dato sorprendente, Âżverdad? Pasemos a analizar esta información porque, por supuesto, tiene una serie de condicionantes que la definen.

Habitualmente, el hecho de estar empleado se asocia con una mejor salud mental que la de aquellos que se encuentran en el paro. Sin embargo, esto es así cuando se miden datos como las demandas y la complejidad laboral, el nivel de control o la seguridad percibida en el trabajo. Pero, cuando se han analizado los datos en base a otros factores como el nivel educativo o el estatus marital, €œla salud mental de quienes no tenían trabajo era comparable o, a menudo incluso mejor que la de las personas con empleo pero en condiciones de baja calidad laboral€ (algo nada extraño de encontrar en nuestra realidad actual).

Afirman las conclusiones del estudio que €œlas personas con peores condiciones laborales experimentaban el declive más destacable en su salud mental a lo largo del tiempo€ así como que los trabajos €œque permiten conseguir poco control son muy estresantes y proporcionan pocos apoyos y recompensas y no son buenos para la salud€. Menuda paradoja, pero sólo aparentemente.

Aunque, para nuestra desgracia, los efectos de la crisis y del estrés no se quedan únicamente en los aspectos señalados sino que, por el contrario, existen muchos más estudios e informaciones preocupantes en lo que a nuestra salud mental se refiere.

Uno de estos datos que me ha llamado la atención ha sido la afirmación realizada por Antoni Arcas, responsable de Cirugía Maxilofacil, Implantología y Estétitca Facial de USP Dexeurs cuando confirmaba el aumento de casos de bruxismo debido al estrés.

El bruxismo no es otra cosa que el rechinamiento de los dientes mientras dormimos y puede generar síntomas como molestar al intentar cerrar la boca, dolor de cabeza, desgaste del esmalte,€Ś y, aunque se trate de un problema de salud física, una de sus múltiples causas es psicológica y está directamente relacionada con el estrés. De hecho, ésta es la casuística que está aumentando en los últimos años, la de aquellas personas que debido al estrés €œque produce la situación de crisis y el modo en que las personas adultas asimilan y exteriorizan la tensión€ comienzan a padecer el bruxismo.

Arcas también apunta que la €œmayoría de los casos vienen acompañados de insomnio ya que el estrés sufrido durante el día condiciona las noches, con la aparición de pesadillas€.

Pero tampoco nos quedamos aquí con los efectos del estrés y de la crisis sobre nuestra salud. Hasta un simple catarro se está viendo influenciado por estas circunstancias ya que, según el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública del Complejo Universitario de Santiago, un €œalto nivel de estrés aumenta el riesgo de padecer catarro común€.

O podemos hacer también mención a otro estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en el que concluyen que €œla capacidad de anticiparse a futuras situaciones de estrés podría acelerar el envejecimiento celular y la aparición de enfermedades relacionadas€.

Y, por hacer alusión a otras consecuencias del estrés ya sobre nuestro estado mental, también se ha demostrado que el estrés influye en la cognición puesto que afecta a la memoria, al procesamiento cognitivo y emocional e, incluso, a los procesos de toma de decisiones. En este último caso, los investigadores de la Universidad de Southern California, afirman que €œel estrés altera la forma como se sopesan los riesgos y los beneficios en el momento de tomar una decisión€ puesto que parece que, cuando una persona está €œsometida a presión, comienza a prestar más atención a la información positiva y a descartar la negativa€.

Por lo menos, podemos quedarnos con la idea de que toda esta situación de crisis y el estrés que suele conllevar por uno u otro motivo, también tiene un pequeño lado positivo del que debemos aprender y sacar provecho para tiempos venideros que, espero con todas mis fuerzas, serán mejores que los presentes.

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Y, ya acabando, si tenéis interés en aprender a gestionar el estrés, podéis escribirlo en los comentarios, justo aquí debajo, o enviarme un email a info@algazarapsicología.es para cualquier duda o consulta. Un saludito y a relajarse un poco.

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