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Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

"Continuamos..."

Continuamos, sí, continuamos tratando esa compleja cuestión de las habilidades sociales y, según lo acordado la pasada semana, aquí van a ir una serie de aspectos a tener en cuenta y consejillos que nos pueden ayudar a ser más asertivos.

Parte importante de nuestra puesta en práctica de la asertividad tiene que ver con la expresión de los mensajes de manera que, para ser un buen conversador y comunicarse eficazmente con los demás, conviene tener presentes algunos mensajes que favorecen o dificultan la comunicación.

Por lo que se refiere a los factores que favorecen la comunicación, Carnegie y Strayhorn destacan los siguientes:

  • Ser buenos oyentes, alentando al otro a hablar de sí mismo.
  • Interesarnos auténticamente por él y hablarle de lo que le interese.
  • Hacer que el otro se sienta importante y hacerlo sinceramente.
  • Hablar siempre con respeto y con una actitud positiva hacia nosotros mismos y hacia los demás.
  • Destacar los puntos en los que estamos de acuerdo.
  • Tratar de ver las cosas desde el punto de vista del otro, además de verlas desde el nuestro.
  • Mostrar simpatía por las ideas y deseos del interlocutor.
  • Usar frases que expresen deseos y preferencias, en lugar de exigencias.
  • Pedir la opinión del otro.
  • Cuidar el lenguaje no verbal.
  • Hacer declaraciones del tipo €œeres bueno€, €œhas hecho algo bueno€ o €œese algo tuyo es bueno€.
  • Transmitir mensajes verbales y no verbales de aceptación de sí mismo y del interlocutor, admitiendo los errores que se puedan cometer.
  • Formular preguntas abiertas que invitan a hablar al interlocutor.
  • Usar también preguntas directas que piden información específica cuando deseamos obtener una información concreta.
  • Procurar que nuestra comunicación sea clara y ordenada.


En cuanto a los mensajes que obstaculizan la comunicación y que, por tanto, conviene evitar, Carnegie y Strayhorn señalan los siguientes:

  • Criticar, hacer reproches o defenderte de una crítica contraatacando.
  • Interrumpir al que está hablando o hacer declaraciones demasiado extensas.
  • Mostrarte hostil o agresivo.
  • Dar órdenes o hacer declaraciones del tipo €œdeberías€, €œno deberías€.
  • Sobregeneralizaciones.
  • Ignorar los mensajes del interlocutor.
  • Disculparnos o autoinculparnos innecesariamente ya que facilita que la otra persona nos pierda el respeto.
  • Adivinar el pensamiento o hablar por el otro, tratando de decir lo que piensa o siente, cuando puede hablar él.
  • Dar consejos prematuros sin alentar a nuestro interlocutor a que hable sobre el tema en cuestión, lo examine,€Ś esto impide que siga el diálogo y, a menudo, nos equivocamos por no tener bastante información.


Por supuesto aquí están implicadas otras habilidades sociales tales como la empatía o la escucha activa, pero éstos podrían ser tema para otro post. Si os interesa, no dudéis en reflejarlo así en los comentarios, justo debajo de estas líneas.

Y, si os interesan más otros temas, tampoco dudéis en escribirlo, que para eso estamos. Hasta la semana que viene.

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