Blog autor

Blog Ana Belén Martín

Tribuna de Salamanca

'Ambigüedad navideña'

Llegamos a una época del año repleta de emociones, normalmente intensas, pero habitualmente dispares, según con quién te encuentres por la calle cuando vas de compras, o haces los quehaceres habituales, o vas a recoger al peque al cole,… y merece la pena dedicarles unas letras que nos aclaren algo las ideas.
Tenemos, básicamente, tres formas de afrontar estas fechas. Cada una de estas formas se asocia con emociones distintas y, por supuesto, con pensamientos diferentes aunque, no por ello, las conductas son finalmente también distintas ya que, en muchas ocasiones, nos dejamos llevar por los convencionalismos con independencia de nuestras creencias y actuamos en función de lo que se espera de nosotros en tan señalada ocasión.

En primer lugar, por empezar por lo más positivo, estamos aquellos que disfrutamos enormemente de las fiestas navideñas. Las vivimos con alegría, con una sana nostalgia de aquellas maravillosas navidades que pasamos de pequeñajos y que, dependiendo de la edad, ahora volcamos sobre los más pitufos de la casa. Normalmente, pasamos de ver el lado consumista de la Navidad, interpretamos estas fechas como ocasiones perfectas para disfrutar de la familia y hasta nos emocionamos con lágrimas incluidas ante tiernas imágenes o recuerdos del ayer.

Por otro lado, están aquellos que afirman no sentir ni pensar nada especial por la Navidad pero que, llegado el momento, es raro que se queden impasibles ante las compras del turrón, la cabalgata de Reyes o las famosas doce uvas con las que intentamos no atragantarnos y entrar bien en el nuevo año. Hacia qué lado se decantan, el de los amantes de la Navidad o el de sus “detractores”, es una cuestión que sólo se responderá en el mismo momento en que veamos cómo actúan en la cena familiar o con qué llenan el carro de la compra el día antes de Nochebuena.

Por último, tenemos aquellas personas que, por uno u otro motivo, afirman detestar la Navidad. No son pocas las ocasiones en que estas emociones están asociadas a una vivencia negativa de tan señaladas fechas; muchas veces, son personas que no han vivido el espíritu navideño en su más tierna infancia, o cuyas situaciones personales o familiares les impiden disfrutar en familia, e incluso aquellas que no ven sino motivaciones puramente comerciales en todo lo que rodea a la Navidad y esto sin olvidar a las personas que sólo tienen problemas en estos días porque tienen que trabajar y sus hijos están de vacaciones sin nadie que les pueda atender.

Sea como fuere, debemos recordar que, aunque sólo sea una vez al año, tenemos que intentar disfrutar de esas oportunidades que nos da la vida para reunir a toda la familia a la mesa y debemos aprovechar para transmitir valores a nuestros pequeños, valores que deberían estar presentes todo el año pero que, como por motivos varios muchas veces se obvian, que por lo menos nos quede la Navidad para recordarlos de cuando en cuando que, como dice el dicho, una vez al año no hace daño.

Y para aquellos a los que les cueste mucho, mucho disfrutar de la Navidad, que se pongan los zapatos de cuando eran niños y traten de mirar estos días con los mismos ojos que cuando dichos zapatos les valían.

¡FELIZ NAVIDAD!

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: