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Arija Station

Alberto Arija

IGUALES, PERO DIFERENTES

El mundo es muy grande. O muy pequeño, depende de cómo se mire. Tan pequeño como para que todos tengamos una especie de pauta común que hace que nuestros calendarios estén sincronizados. El día de los enamorados… el día internacional del cáncer, fin de año y año nuevo… todos bailamos al mismo ritmo, aunque con músicas diferentes. Y ahí es donde el mundo se vuelve grande. Somos diferentes. Las mismas cosas las vemos con colores distintos e imagino que el cristal que cada cual pone como filtro para mirar tiene que ver con la educación, la cultura, la influencia de los pueblos, religiones o imperios que les hayan pasado por encima… La manera de entender la vida hace que aún se pueda aprender que no todas las grandes verdades que nos enseñaron son ciertas, al menos en todos los sitios. Y que lo que sirve de manera irrefutable en una parte del mundo no es precisamente el bálsamo de Fierabrás a miles de kilómetros de distancia. Incluso el sentido que se les da a las cosas, a las celebraciones o a los hechos fundamentales que nos rodean cotidianamente no tienen que ser ley universal sino, como mucho, una costumbre local.

 

Es Carnaval. Y la fiesta de la carne no se entiende igual en todos los lados…

 

No está claro si el culpable de la fiesta del Carnaval fue Baco, el dios romano del vino, o Apis, en el Antiguo Egipto, incluso Saturno, inspirador de las “saturnalias” del Imperio de Rómulo y Remo, los hijos adoptivos de la Loba. Sí parece que en la antigua Sumeria, hace más de cinco mil años, se celebraban ya estas fiestas y que de ahí pasaron a Egipto y posteriormente a Roma. Con la llegada de los españoles a América arribaron también los Carnavales allende los mares que fueron teñidos con la cultura aborigen dando lugar a la manera en la que aquí se celebran con el audaz ritmo de las “batucadas”.

 

Y los matices entran en juego: en este lado del mundo, ya sea Brasil, Paraguay o Argentina, fundamentalmente en la zona norte, en Entre Ríos, con el famoso Carnaval de Gualeguaychú, esta celebración tiene mucho que ver con una explosión de alegría y de proclamación de la vida a través de los grandes desfiles donde los cuerpos, tal cual la naturaleza les otorgó, son protagonistas. El turista europeo, acostumbrado a otros modos de celebrar esta efeméride, sufre una “hiper-oxigenación” ante tanta belleza a la vista y sobre todo ante tantas ganas de celebrar, de estar alegre, de sentir que lo importante es honrar y felicitarse por existir, que ya después la cotidianeidad se encargará de “aterrizarte”. Los colores, los maquillajes, los ritmos, el público entregado desde las gradas del “sambódromo”, o cada uno de los escenarios por donde pasan los desfiles de carrozas, músicos y bailarines son un cuadro expresionista que deja bien a la vista que la ALEGRIA es lo importante.

 

En España somos de otro pelo. Salvo excepciones, casi todas ellas en las islas Canarias, el Carnaval, desde mi punto de vista, tiene otro sentido más arraigado en la crítica social, en la broma y ridiculización de los personajes públicos, situaciones políticas y el poder en general que cualquier otra cosa. Nosotros nos disfrazamos, buscamos un personaje en el que ocultarnos para mofarnos y poner en tela de juicio esas cosas que nos pasan, nos hacen sufrir o forman la vida cotidiana en las ciudades en que vivimos. Cádiz es el ejemplo vivo del ingenio lanzado a la calle o al Gran Teatro Falla. El sentido del humor, las letras incisivas y llenas de sarcasmo hacen que el Carnaval se convierta en acto cultural, transgresor si se quiere, pero de innegable valor.

 

Desde Galicia al sur, pasando por los planos festejos castellanos (en eso, como en todo lo demás, nuestro mundo de planicie geográfico se traslada también a la fiesta) hacen que efectivamente los matices aparezcan para confirmar que, si bien en el mundo bailamos con la misma música, lo hacemos evidentemente con ritmos distintos.

 

Los viajeros que llegan a esta Estación particular podrán disfrutar de un vídeo del carnaval de Gualeguaychú en Argentina. Sí, Argentina, no Brasil como fácilmente podrían confundir. Les dejo también un link a través del cual podrán acceder a la actuación de la Chirigota gaditana “Viva la Pepi”, en la que podrá comprobarse lo que ocurre cuando se citan el ingenio y el sentido del humor. El link es el siguiente: https://www.youtube.com/watch?v=viLmnSYLZtw

Algunas fotos también de diferentes lugares del mundo (Venecia, Bolivia, Notting Hill en Londres, Río de Janeiro, Las Palmas de Gran Canaria o Cádiz) pintan el cuado desde diferentes perspectivas.

 

Sea como sea, es tiempo de disfrutar, de brindar por la vida. Desde la Estación deseo que todos podamos brindar con quien más nos guste por la posibilidad de que nuestros ojos aún vean, nuestros pies aún caminen y nuestros labios aún besen. Y que, por supuesto, la barrera del miércoles de ceniza se la salte todo el mundo. Como es de Ley.

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