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Andadas

Celia Sierra Moreno

Sevilla, el duende y el azahar

Podéis ir desenfundando los trajes de flamenco y los mantones de Manila. Sacad brillo a los tacones o domad las zapatillas de esparto. Poneos guapos y guapas porque esta semana nos vamos de feria. Nos espera Sevilla.

Cuna de toreros y copleras (que no cantantes de copla, eh?). Inspiradora de cientos de canciones y poseedora de un embrujo especial que engancha a quien la visita.

 

Sevilla es una ciudad para ser visitada, a ser posible, en primavera. Es la mejor forma de multiplicar el encanto porque, además de disfrutar de sus callejones mágicos os impregnaréis del olor de los naranjos en flor.

 

Guarda la esencia de las tres culturas que habitaron en sus calles y conserva lo mejor de cada una. Vamos a aprovechar bien el tiempo que tenemos en Sevilla así que vamos a madrugar. Nos internaremos en las callejuelas del Barrio de Santa Cruz, uno de los rincones más encantadores de la ciudad. Muchas de las casas antiguas se han convertido en hoteles y tiendas, pero otras muchas conservan el aire de antaño. Desde alguna de las calles se puede contemplar la giralda, icono de Sevilla y a la que llegaremos en un rato… de momento, vamos a hacer una parada en los Reales Alcázares, un tesoro escondido en el barrio de Santa Cruz.

 

Los Reales Alcázares hay que recorrerlos sin prisa para poder apreciar la artesanía judía, árabe y cristiana en una armonía tan perfecta que estremece, ya que hace pensar que la tolerancia y el respeto entre las culturas que cohabitaron aquí hace siglos es completamente diferente a la que tenemos ahora. Y nosotros pensamos que somos el progreso…

 

Dentro de este recinto, merecen especial atención el patio de las doncellas y, por supuesto, los jardines. En ellos se pueden encontrar desde palmeras hasta setos de boj o romero. Una mezcla de árboles y plantas diseñada para la tranquilidad y la serenidad… si os sentáis y escucháis el piar de los pájaros mientras miráis el cielo azul sentiréis que la vida es algo más que los problemas que nos podamos crear.

 

Vamos hasta la Giralda, que es sin duda el monumento más importante de la ciudad. Actualmente es el campanario de la Catedral de Santa María de la Sede pero en su origen fue el minarete de la antigua mezquita. Hoy, los primeros cincuenta y un metros siguen siendo de la época almohade, mientras que el tercio superior es una construcción sobrepuesta en época cristiana para albergar las campanas. Desde 1987 es Patrimonio de la Humanidad, otro motivo por el que ser visitada. A lo alto de la Giralda se accede mediante largas rampas, pero merece la pena subir porque las vistas desde arriba son inmejorables.

 

En los aledaños de la catedral encontraréis coches de caballos con cocheros dispuestos a daros un paseo inolvidable por Sevilla. Daos el capricho. Puede que sea caro, pero es algo que llevaréis en vuestra retina de por vida.

 

Visitemos también la Plaza de España, ¿cómo no? Esta plaza recibe su nombre por los bancos que rodean la fuente central ya que cada uno de ellos tiene el nombre de una provincia de España. Este año, las dos torres principales de la Plaza han sido copiadas y colocadas en la puerta de entrada al Real de la Feria. Fijáos si es importante…

 

No me voy a detener en la cantidad de iglesias y basílicas que esconde Sevilla. Solo eso daría para un blog pero de verdad que merece la pena. Es difícil imaginar que en una plaza pequeñísima, entre dos casas normales y corrientes se encuentre la iglesia que alberga la Virgen de la Macarena. La pequeñez de la iglesia contrasta con la grandeza de la Imagen. Y como esa todas las demás: La Esperanza de Triana, el Cristo de los Gitanos, el Gran Poder… hay que verlo.

 

Llegamos al río, y ahí podemos contemplar dos monumentos clave de Sevilla: el Puente de Triana y la Torre del Oro que se construyó en 1221 y recibe su nombre por los azulejos que tiene en su parte superior en los que se refleja el sol y da el color dorado a la torre. Actualmente acoge el museo naval y en su interior guarda grabados, maquetas y la historia naval de la ciudad de Sevilla.

 

Por su parte, el Puente de Triana es otro de los emblemas de Sevilla; conecta la ciudad con el barrio del mismo nombre. Fue inaugurado en 1852 con un desfile militar. Postureo Sevillano…

 

Si lo paseáis hoy, veréis a muchas parejas colocar el candado de su amor y tirar la llave al río. Es una costumbre que se está adquiriendo en todo el mundo desde que en el libro de Federico Moccia “A tres metros sobre el cielo”, sus protagonistas hicieran lo propio en el puente Milvio de Roma. Costumbre insana, por otro lado, porque la gente se ha flipado tanto que en la ciudad italiana ya han prohibido poner más candados porque la estructura del puente se resiente…. Así que si queréis declarar el amor a vuestra pareja, le compráis una flor y dejáis los puentes quietos…

 

Y tras cruzar el puente, empapaos de la esencia del barrio sevillano por excelencia: Triana. Si tenéis en mente viajar a Sevilla pronto, aprovechad el fin de semana de después del Corpus (1 y 2 de junio). Ese domingo se celebra en Triana el conocido como Corpus Chico; la procesión sale de la Real Parroquia de Señora Santa Ana y la custodia recorre las calles repletas de altares decorados por los vecinos del barrio.

 

No podéis volver de Sevilla sin haber recorrido la Calle Betis. Sentaos en cualquiera de sus terrazas a tomar una tapa o una copa. Dependiendo del momento del día en el que os dejéis caer por allí.

 

Y si os escapáis este fin de semana no podéis dejar de ir a la feria. Mil cuarenta casetas están dispuestas este año a lo largo del Real para que la gente baile, beba y disfrute en cualquier momento. Los paseos en coche de caballos se realizan de doce de la mañana hasta las ocho de la tarde y, como curiosidad, cabe destacar que durante el tiempo que duran los paseos de los caballos, las casetas tienen que estar abiertas y con las cortinas descorridas.

 

Espero que os haya gustado la escapada a Sevilla… y si os falta un empujoncito para animaros, echad un ojo al vídeo. Seguro que tardáis poco en preparar la maleta! Hasta la semana que viene.

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