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Andadas

Celia Sierra Moreno

Escocia más que gaitas y faldas de cuadros

No sé si os pasa a todos pero a mí hay muchas cosas que me llaman la atención. No sé si porque son tan complicadas que se escapan de mi mente o simplemente porque hay momentos en los que te da por una cosa determinada…En las andadas de hoy vamos a recorrer un lugar en el que se juntan dos de mis debilidades: los castillos y las hadas. Yo que sé… llamadme rara

No sé desde cuando siento predilección por los castillos pero sé que me fascinan; cada vez que paso o visito uno pienso en cómo sería la vida de la gente que los habitó y en las historias que tienen que esconder sus muros. En cuanto a las hadas… me encantan la dulzura que transmiten y las leyendas que existen sobre ellas y sus poderes. Hace algunos años las coleccionaba. Después crecí y asumí que guardar cosas por guardar era lo más tonto que podía hacer una persona. Así que, a tomar por saco las hadas… Aunque ahora estoy pensando que igual soy víctima de algún maleficio por haberlas desterrado de mi vida… a lo mejor tengo que rescatarlas de donde que sea que las guardase…

 

Si hay un lugar en el que las hadas y los castillos conviven y forman un paisaje de ensueño, ese lugar es Escocia. Cualquier época del año es buena para visitar este país ya que tiene una sorprendente oferta de ocio.

 

Comenzaremos nuestras andadas por Edimburgo: una ciudad mundialmente conocida en la que se han forjado miles de leyendas y mitos desde hace la tira de años. No en vano, personajes como Harry Potter, Sherlock Holmes o el Dr. Jekyll y Mr. Hyde caminaban por sus calles. El primer castillo de nuestro viaje lo encontramos en esta ciudad, colocado encima de un peñón y con aspecto de haber vivido un pasado sombrío y tormentoso. Uy! Se me ponen los vellos de punta sólo de pensarlo.

 

En el mismo recinto del castillo, para cuyo recorrido hacen falta varias horas, se encuentra la Capilla de Santa Margarita, el edificio más antiguo de Edimburgo que fue construido en memoria de la madre del rey David I. También en el castillo se encuentran las Joyas de la Corona, la espada del estado y el cetro, perfectamente conservados y que son considerados como uno de los conjuntos de atributos reales más antiguos.

 

Si lo que os va es el arte, durante vuestra estancia en Edimburgo, podréis contemplar numerosos parques, museos y galerías de arte. Y después, podréis disfrutar del que, quizás, sea el verdadero encanto de esta ciudad: los bares y pubs, donde seguro probaréis el mejor whisky de vuestra vida. Os reto a que lo hagáis: si probais uno mejor, os regalo una botella.

 

Desde Edimburgo podéis realizar un montón de escapadas y paseos. Yo voy a recomendaros dos: una excursión al Lago Ness y las Highlands y el Tour de los fantasmas.

 

No podéis estar en Escocia y no visitar el Lago Ness. En el camino hacia las “Tierras Altas” atravesaréis paisajes sorprendentes de los que destacan la alternancia entre montañas y lagos. Descubriréis magníficos castillos llenos de vida e historia y podréis fotografiar a esas vacas que son raras como ellas solas con grandes cuernos tan típicas de esta región. De camino al Lago Ness podéis deteneros en el sangriento valle de Glencoe, un lugar emocionante y mágico cuyo nombre se traduce como el “Valle del llanto” ya que aquí se llevó a cabo la Masacre de Glencoe la noche del 13 de febrero de 1692, en la que murieron cientos de mujeres y niños.

 

El final del esta excursión es Forth August, a orillas del Lago Ness, donde podréis dar un paseo en barco con cuidado por si aparece Nessie o caminar por la orilla del Canal de Caledonia que es el más largo de Escocia.

 

El Tour de los fantasmas es sólo para valientes. Absteneos los miedosillos como yo o asumid que esa noche los duendes y fantasmas encerrados en la ciudad de Edimburgo os acompañarán durante bastantes noches. Esta excursión transcurre entre los callejones más misteriosos de la ciudad y por ella descubriréis la historia, por ejemplo de Wier, un mago que fue quemado vivo en la hoguera o la de Bodysnatchers, que robaba cuerpos frescos de los cementerios para vendérselos a las escuelas de medicina. Como mínimo atrayente, ¿no?

 

Aunque Edimburgo es la capital, Glasgow no tiene nada que envidiarla. Es una ciudad victoriana con edificios súper característicos que tienen la firma de Rennie Mackintosh. Los numerosos bares, restaurantes y discotecas de Glasgow harán vuestras delicias si os va el rollo urbanita.

 

Ya os he contado un poco las maravillas que esconde Escocia, pero he dejado lo más bonito para el final. Existe una Isla, llamada Skye en el que se encuentra el Fairy Glen (Valle de las Hadas), un lugar donde todo aquel que llega tiene la sensación de estar entrando en otro mundo. Se accede a él a través de una carretera de campo muy poco transitada y cuando llegas descubres que la magia existe: un lago, árboles caídos, muros de piedra derruidos y las rocas de Castle Ewen, cuya cima tiene unas espectaculares vistas.

 

No muy lejos de allí, aunque no está bien señalizado, se encuentran las Fairy Pools (Piscinas de las Hadas), situadas en el corazón de las montañas Cuillins. Las Piscinas de las Hadas son una serie de cascadas y piscinas naturales tan cristalinas como profundas. No son muchos los que se atreven a bañarse en sus gélidas aguas pero si habéis llegado hasta allí, guardad silencio y escuchad… no sabéis si las hadas que habitan en esas aguas tienen algo que deciros… ;).

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