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Andadas

Celia Sierra Moreno

Bruselas, la capital de Europa

Raro es el día que no escuchamos en las noticias hablar de Bruselas. Y lamentablemente, nunca lo escuchamos por nada bueno… sólo oímos cosas relacionadas con la economía, el banco y las medidas que nos imponen cada vez con más dureza. Bruselas es mucho más, en serio. Es una ciudad con un encanto especial, con un chocolate para morirse, con miles de sitios que ver y que disfrutar. Empiezan nuestras andadas por Bruselas.

Realmente, Bélgica está a tiro de piedra de España y los vuelos que la comunican con Madrid son baratos y frecuentes. Es un buen lugar para pasar las vacaciones de verano porque está cerca de muchas ciudades importantes como Amberes, Gante o incluso Amsterdam, y porque el calor no es tan asfixiante como en los países mediterráneos. Sin embargo, yo fui en pleno diciembre y tengo que decir que el frío es insufrible. Hace tanto frío que hay puestos de vino caliente por la calle para poder entrar en calor… aunque está tan malo que hay veces que no sabes si prefieres pasar frío o tomarte ese potingajo!

Bruselas, como el resto de las ciudades europeas, destaca en invierno por los mercadillos que se colocan en las calles. Esos puestos repletos de chucherías, muñecos y adornos navideños que te hacen sentir como si estuvieras dentro de un cuento… si tuviera que recomendaros una época sería esa. Pero siendo realistas, cualquier momento es bueno para hacer una escapada a Bruselas.

La Grand Place es el corazón de la ciudad. Una plaza llena de historia y una de las más importantes de toda Europa, que forma parte del conjunto arquitectónico del Siglo XVII más bonito de toda Bélgica. Como curiosidad os contaré que todos los edificios de la plaza, excepto el Ayuntamiento tuvieron que ser reconstruidos después de 1695 porque ejercito francés los destruyó con sus cañones.

 

Bruselas mezcla las ventajas de una gran urbe con el encanto de una ciudad pequeña. Es fácil de recorrer ya que sus calles están cargadas de encanto y de historia. Y de un olor a chocolate que te dan ganas de devorar a todas horas.

A parte de los edificios del Parlamento Europeo, de la OTAN y de la Comisión Europea, el símbolo más característico de la capital belga es el Atomium. El atomium es a Bruselas lo que la Torre Eiffel es a París: un símbolo creado para sorprender al mundo durante la exposición universal que al principio supuso un espanto para los habitantes de la ciudad y que posteriormente se convirtió en el mayor atractivo turístico de la city. El Atomium merece la pena ser visto por fuera, pero si me permitís un consejo… no merece la pena guardar las interminables colas que se forman para entrar dentro. No sé que os imagináis que hay, pero en serio… no os molestéis.

 

Es mejor emplear el tiempo recorriendo el Parque Mini Europa en el que están representados, en miniatura, los monumentos europeos más importantes. Entre los más representativos de España, hay una réplica de la Catedral de Santiago de Compostela, que necesitó unas 24.000 horas de trabajo. Increíble.

Volved al centro de la ciudad y haced una parada para tomar uno de los cientos tipos de cerveza que podréis encontrar en Bruselas. Yo os recomiendo una con sabor a fresa que está francamente deliciosa. Y acompañad la cerveza con una fuente de mejillones con patatas fritas. ¡Dios mío! Se me hace la boca agua sólo de recordarlo.

 

Y de postre… chocolate. ¿Os había hablado ya del chocolate de Bruselas? Entrad en cualquiera de las tiendas que encontréis a vuestro paso. Os dejarán probar los bombones artesanos y caeréis en la tentación de comprar algunos para traeros.

Después de reponer fuerzas volved a pasear por las calles de la ciudad vieja. No tendréis que andar mucho para encontraros con el gracioso Manneken Pis. Es gracioso por lo pequeño que es y porque parece mentira que una estatuilla que no mide más de medio metro se haya convertido en uno de los atractivos importantes de la ciudad. El Manneken Pis representa a un niño desnudo haciendo pipí y muchas son las leyendas que acompañan a su construcción en el siglo XV. Unos dicen que el niño salvó de un incendio a la ciudad orinando sobre una mecha encendida; otros que durante la batalla de Ransbeke el niño se escapó de su cuna y lo encontraron haciendo pis en un árbol y otros cuentan que era hijo de un noble de Bruselas, que abandonó una procesión para orinar en la pared de una casa donde una bruja lo vio y le lanzó un maleficio que le convirtió en la estatua que es hoy. Podéis elegir la que queráis… os lo dejo a vuestra elección. También supone un especial interés la amplia colección de trajes que el pequeño tiene y que están expuestos en un museo. A lo largo del año, el Manneken Pis luce alguno de esos trajes. El niño meón tiene una réplica femenina, que se llama Jeanneke pero que es mucho menos conocida. Ambas estatuas están situadas a la misma distancia de la Grand Place pero en direcciones opuestas.

Desde Bruselas, es fácil llegar hasta ciudades importantes en la historia de Europa como Gante, Amberes o Brujas. Encontraréis excursiones guiadas a cualquiera de estas ciudades, pero si podéis, id por vuestra cuenta. No es difícil ni caro. Hay trenes muy frecuentes que paran en estas ciudades y la más lejana es Brujas y está a poco más de una hora de distancia. Además, a mi el viaje no se me hizo largo porque el tren atraviesa granjas y pequeños condados en los que ves a la gente trabajar y puedes imaginar cómo es su vida. Sí, es una manía que tengo desde hace años: me encanta imaginar cómo es la vida de la gente que no conozco. No me digáis que no os ha pasado nunca porque no os creo…

Brujas es maravillosa, como un cuento: sus canales, sus edificios tan característicos y los encajes tan elaborados que se pueden ver en los escaparates de sus tiendas. Y los gofres! No habréis probado nunca unos gofres tan exquisitos y repletos como los que comeréis en Brujas. Gante, esa ciudad tan hermanada con España… tiene un centro histórico medieval súper bien conservado. Y una universidad tan importante que la convierte en una de las ciudades más vivas de Europa. Y Amberes, una de las más visitadas del continente mundialmente conocido por su producción de diamantes en bruto.

 

Qué recuerdos de aquel viaje… lo repetiría con los ojos cerrados. Hay una canción de Sabina que dice algo así como que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver… no estoy de acuerdo. Que vuestras andadas os lleven siempre a recorrer lugares soñados, no importa si habéis sido felices allí o no. Esas andadas os llenarán de experiencias y de momentos que retener en la memoria. Feliz semana, andantes.

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