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Andadas

Celia Sierra Moreno

Alicante, Mediterráneamente

¡Qué felicidad más grande! ¡Hoy entra el verano! Y aunque ya deberíamos llevar varias semanas con vestiditos de tirantes y sandalias, yo aún no me he quitado los calcetines de invierno… Sin embargo, parece que las temperaturas empiezan ya a estabilizarse y hay que ir preparando las andadas de este verano. Las mías van a empezar en Alicante, ¿os venís?

La verdad es que nunca me ha gustado mucho la playa…. Mis padres no han sido nunca mucho de baños por lo que nuestras vacaciones, aunque a la costa, siempre han sido de visitar catedrales, museos… un poco más de turismo activo que de tueste al sol. Sin embargo, el año pasado descubrí la maravillosa sensación de unas vacaciones de playa, piscina, un poquito de turismo, comer y dormir. Lo que viene siendo descanso puro y duro.

 

Solo fueron tres días, pero me dejaron un síndrome post vacacional a la altura de los grandes viajes al extranjero….

 

Vamos, que me quedó tan buen recuerdo que este año vuelvo… no tengo fecha aún, pero será dentro de muy poco… el mes que viene a más tardar.

 

Son tantas las ganas que tengo que cuando cierro los ojos imagino perfectamente cómo será el viaje: iremos en el coche de Jorge, mi mejor compañero de andadas. Mi mejor amigo, el que me conoce con sólo mirarme. No se puede tener mejor compañero de viaje. Primero discutiremos por la música. Él querrá escuchar la radio y yo querré poner un cd con música de los 80. Me llamará pesada pero acabará siguiéndome el ritmo cantando alguna canción de Alaska. Pararemos en el área de servicio “Juanito” a tomar un café y un hojaldrito y continuaremos el viaje. Yo cantaré mi canción favorita de los viajes: “Viva nuestro conductor, conductor, conductor… Viiiiva nuestro conductor, conductor, conductor”… y cuando vea la primera salida a Alicante empezaré a preguntar por el mar. Así podré tirarme quince minutos tranquilamente… Sí, viajar en coche conmigo es como hacerlo con un niño de 6 años… sólo falta que me pongan los cantajuegos…

 

Parece que ya estoy sintiendo la maravillosa sensación de dejar los trastos en la habitación del hotel, ponerte el bañador y correr hacia la playa… mmmmmmmmmmm qué maravilla. La temperatura del agua, ideal. Y después del baño, a secarse al sol como los lagartos…. El abandono de la playa siempre me supone un reto… intentar salir sin abrasarme los pies y teniendo menos de un kilo de arena en cada miembro de mi cuerpo. Tarea difícil.

 

Después del reto, un tinto de verano en la terraza de nuestro colega “el coletas” y un plato de paella… Esto es vida.

 

La rutina de las mañanas trascurre básicamente así durante los días que estamos en Alicante. Las tardes varían un poco.

 

La siesta y la piscina son imperdonables. Y después de adecentarnos un poco salimos a hacer turismo por la ciudad: el paseo de las palmeras, el casino, el castillo de Santa Bárbara… El castillo es un lugar mágico. No dejéis de visitarlo si os dejáis caer por Alicante. Lo tienen muy bien organizado y realizan representaciones teatrales basadas en los personajes que lo habitaron a lo largo de la historia.

 

Los días que estamos en Alicante capital solemos cenar en el puerto. El año pasado cené un día una lubina de piscifactoría rica, rica… Hay muchos restaurantes con unas ofertas realmente irresistibles porque cenas muy bien y a muy buen precio.

 

También quiero volver a lugares cercanos como Altea y Calpe. Altea me encantó; las callejuelas empedradas repletas de artistas son impresionantes. Al menos para mí. Recuerdo especialmente un chico que hacía correr bolas de cristal por sus brazos al ritmo de comptine d'un autre ete, de la película de Amelie.

 

Tomarse una caña en cualquiera de las terrazas de la plaza también es interesante y las vistas desde el mirador son increíbles.

 

Calpe también me encantó y me apetece mucho volver. Me encantó El Peñón de Ifach y la playita al anochecer. Quiero volver a tomarme un mojito en alguna de las terrazas disfrutando del ambiente playero de top manta con perfumes, gafas de sol y camisetas de Italia. Es todo taaaaaaaan veraniego…

 

Hubo dos cosas que se me quedaron en el tintero el año pasado y que espero solventar en este viaje: ir a ver atardecer al Café del Mar de Moraira y acercarme hasta Valencia porque es una ciudad que no conozco y tengo muchas ganas de ver el Oceanografic.

 

¡Qué ilusión! ¡Qué ganas de verano y playa! Y vosotros qué, ¿ya tenéis preparadas vuestras andadas de de este año?

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