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¡Al abordaje!

Alejandro González Bueno

Patos indignados

Dentro de un año por estas fechas comenzará la fiebre de las inauguraciones, cientos de alcaldes ya están ensayando la mejor de sus sonrisas mientras van afilando sus tijeras, que de tanto recortar a los ciudadanos ya no les valen para cortar las cintas rojigualdas que debe tener toda inauguración de postín que se precie.

En el caso de nuestra ciudad, el alcalde está nervioso, sabe que sus votantes necesitan algo  más que unas pobres rotondas con cachivaches varios decorativos. Por eso, los parkings son una buena salida. El alcalde ya se imagina el confeti, las trompetas, las banderas, el ruido de la tijera al rasgar la cinta. Los aplausos de los abueletes que no se pierden una. -¡Salmantinos! ¡Salmantinas! Aquí tenéis vuestro parking.-

 

Mire señor alcalde, déjese de parkings y arréglenos el parque de la Alamedilla, que está hecho unos zorros y da pena verlo. Los patos están indignados. El parque que siempre fue el emblema verde de Salamanca ahora muere por el abandono al que ha sido sometido legislatura tras legislatura.  Porque maquillarlo de vez en cuando no tapa el descuido de años de dejadez.

 

Cada alcalde tiene sus manías, a unos les gustan los tranvías y a otros agujerear la ciudad para que los coches duerman a rueda suelta mientras los patos de la Alamedilla ven cada jueves como los vecinos de la zona se manifiestan para que el Consistorio entre en razón. Y, ¡oh!, qué casualidad, el alcalde dice que no tomará una decisión hasta finales de junio casualmente después de las Elecciones al Parlamento Europeo, no sea que a los vecinos de Comuneros les dé por castigar a quien quiere agujerear el barrio a su antojo sin contar con nadie.

 

Debemos pasar de la ciudad gris granito a una ciudad verde árbol. Debemos recuperar los espacios verdes que el granito ha fagocitado y si queda tiempo debemos dotar de sensatez a nuestro alcalde.

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