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A través del Cine

Pablo García Conde
Blog de Pablo García Conde. Críticas de cine

Éxito y humillación

Si hace poco más de un año nos asombrábamos con el virtuosismo de un Elijah Wood convertido en un reconocido pianista en Grand Piano, en Whiplash es un joven baterista (Miles Teller) el que ha de demostrar su valía ante el instrumento pero, sobre todo, ante la presión psicológica de su maestro. Es tal la tensión generada por ambos (la insistencia de uno frente a la crueldad cada vez más acuciante del otro), que llegan a hacer de una película musical algo que a priori le es ajeno: un thriller no exento de intriga, de héroes y antagonistas y de sangre en cantidad suficiente para reformular lo que conocemos acerca de estas películas cuyo leitmotiv es, precisamente, la música. El primer film está dirigido por el español Eugenio Mira sobre el libreto de Damien Chazelle quien, en esta ocasión, da el salto a la dirección para poner en práctica sus oscuras ideas a ritmo de jazz.

 

Detrás de un propósito nada desdeñable –causar impresión en el mejor profesor de la escuela para entrar a formar parte de su banda–, un joven baterista se esfuerza hasta más allá de sus límites para ganarse el puesto de titular y, lo que es más difícil, mantenerlo. Un espléndido J. K. Simmons interpreta a su alter ego, un profesor cuya táctica para sacar lo mejor de sus pupilos es explotarlos hasta la humillación. Y su humillación es nuestro divertimento, pues Chazelle ha optado en esta ocasión por el humor ácido, donde el maestro bien puede arrojar una silla a la cabeza de un alumno con la naturalidad con la que marca los compases de su partitura. Los obstáculos propios de su género, relativos a cómo representar los momentos musicales, son resueltos a base de fuertes cambios de plano, rápidos movimientos de cámara y una fuerte transformación expresiva de los protagonistas. Esto da como resultado un enfrentamiento dinámico entre alumno y profesor pese a su estatismo (uno tocando y el otro dirigiendo), que culmina en un final apoteósico y que sentencia, esta vez de manera definitiva, la conflictiva relación entre dos polos quizás no tan opuestos.