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A piñón fijo

Isabel de la Calle
Blog de Isabel de la Calle.

Oda a Valdemoro, rendición ante Lyttle

Una es extrovertida, mandona, rebelde. La otra, obediente, un punto tímida y extrañamente normal. Sin embargo, desde hoy compartirán galones en la selección española para que todos logremos el oro. Ahora te pregunto, cómo decía aquella horrible canción: ¿Y tú de quién eres?

Dicen que no es una persona fácil. Conozco incluso excompañeras suyas en el extinto Halcón Viajes que echaban pestes por la boca cada vez que nombrábamos su sonoro apellido.

Valdemoro y LyttleProvoca tantas pasiones como desencuentros. No exagero si digo que la España baloncera (me encanta esta palabra) está dividida en 'pro' y 'contra' valdemoristas. Yo, para desenmascararme la primera, diré que soy una rendida 'pro'. Y eso que he sufrido su calidad, sus provocaciones y su genio en definitiva durante muchos años como rival.

Sin embargo, Amaya Valdemoro es de esas pocas jugadoras en el mundo (sí, en el mundo) que te gana un partido. En Salamanca, cuando vestía de rojo, ya lo hizo muchas veces y eso que era una cría. Después, en la WNBA, en Rusia, en Valencia y en Madrid ha seguido dando lecciones.

Desde hoy, cuando arranque el Campeonato de Europa femenino que se disputa en Polonia, Valdemoro volverá a aparecer. Ya no hay lesiones, ni se acordará del dolor. Amaya, cuando tiene que competir de verdad, siempre está. Siempre.

A su lado, desde el pasado año, está Sancho Lyttle. El otro gran pilar de la selección (que me perdone Alba Torrens) y la que nos llevó marcando diferencias al bronce del pasado Mundial. La poste caribeña es una estrella mundial. Así de claro. Pero sólo se nota en la cancha. Fuera de ella, Lyttle es casi tímida y desde luego una jugadora muy fácil de llevar en un vestuario. No tiene los caprichos estúpidos de otras americanas, se presta con naturalidad a hablar con los medios y es básicamente una gran profesional.

Muchos pensaban que Valdemoro tendría algo parecido a los celos al llegar la caribeña a la selección y nada más lejos de la realidad. Valdemoro, por encima de todo, es una ganadora. Y Lyttle le ayuda a ganar. Punto. Además, el juego de Sancho, llevándose consigo las ayudas del rival, deja más espacios en el exterior para que Amaya tenga sitio para moverse.

Tan diferentes y tan parecidas, son mis dos pilares para este Europeo. Eso sí, colocados estratégicamente por un gran director de orquesta, nuestro salmantino universal, José Ignacio Hernández.

Y ahora te toca a tí: ¿Valdemoro o Lyttle?, ¿el carácter o la sobriedad?

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