Paula calle original

A piñón fijo

Isabel de la Calle
Blog de Isabel de la Calle.

Hola 'peque', bienvenida

Los que nos dedicamos a esto, o lo hemos hecho durante los últimos años, somos conscientes que en el baloncesto femenino no todas las jugadoras mide 1.90, que algunas son más pequeñas. Pero también sabemos que 'peque' solo hay una y que esta tarde -por primera vez en muchos años- se sentará en el banquillo de la izquierda.

Y sin más adivinanzas, porque los aficionados salmantinos de Perfumerías Avenida ya saben de quien hablo, paso a presentar a Silvia Domínguez.

Esta base catalana, que llegó a Salamanca en 2006 como la 'sucesora' natural de Nuria Martínez en la cancha y los corazones de los seguidores charros, terminó convirtiéndose en eso... y algo más.

Silvia es del tipo de jugadora que a base de tesón te quitan las malas ideas de la cabeza. Me explico. La catalana acabó gustando a los que critican a los bases 'espectáculo' (entre los que me incluyo), a los que no veían más allá de sus limitaciones por medir 1.65 metros, a los que aseguraban que le faltaba madurez en la cancha... a todos.

La pequeña-gran capitana de Avenida fue una hormiguita que con su trabajo diario creció como jugadora hasta convertirse en una referencia en Salamanca, en España y en Europa.

Puso a sus pies a bases de más caché, con más experiencia, con más cuerpo y con mejor prensa. Y es que su secreto está en el trabajo... y en el amor al baloncesto.

Aunque no lo crean, muchas jugadoras profesionales tratan el baloncesto como su trabajo (que lo es) pero sin pasión. Silvia no es de esas. Ella es jugadora de baloncesto hasta dormida. Le apasiona lo técnico, lo táctico, lo físico y el espectáculo de este deporte. Por eso es un regalo para entrenadores y aficionados, porque con ambos colectivos se siente bien.

Y hoy aparecerá en Würzburg y se vestirá en el primer vestuario, en lugar de seguir hasta el fondo; se sentará a la izquierda según salga del túnel en lugar de a la derecha y mirará de reojo a la grada para conocer su veredicto. Pero éste se lo digo yo ya: Silvia Domínguez, la capitana que levantó la Copa de Europa, que ha llorado lágrimas de hiel con cada subcampeonato y que hizo de Salamanca su hogar merece un aplauso de los que hacen temblar el pabellón.

Yo se lo daré porque es de esas que lo merece. Hola 'peque', bienvenida.

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